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jueves, 15 octubre, 2026

Informe revela condiciones laborales de trabajadores que entrenan IA para Outlier en Europa

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Un estudio de DiPLab y Reversing.Works documenta que más de la mitad de los colaboradores europeos de Outlier son menores de 30 años, con salario medio de 1214 euros mensuales, y que la plataforma recopila datos personales y monitorea su actividad sin conocimiento pleno de los trabajadores.

Un informe publicado este jueves por las plataformas de investigación DiPLab y Reversing.Works detalla las condiciones laborales de 35 colaboradores europeos de Outlier, una plataforma de Scale AI utilizada para entrenar y evaluar modelos de inteligencia artificial. En junio de 2025, Meta pagó 12.400 millones de euros por el 49% de Scale AI y su fundador, Alexandr Wang, asumió como director de IA de la compañía de Mark Zuckerberg. Antes de esa adquisición, Outlier también colaboraba con empresas como OpenAI y Google.

Según el informe, la mayoría de los trabajadores que entrenan IA en Europa son jóvenes formados: más de la mitad son menores de 30 años y casi todos poseen un título de grado o máster. El salario medio en la plataforma es de 1214 euros al mes. Muchos dependen de ella para vivir, obteniendo entre el 70% y el 100% de sus ingresos. Los ingresos varían según las tareas y la dedicación: algunos colaboradores llegan a ingresar más de 4000 euros mensuales, mientras que otros apenas alcanzan los 100 euros.

Qué hacen los evaluadores de IA

La labor de estos colaboradores consiste básicamente en valorar las respuestas de un chatbot con una nota. Las instrucciones generales de Outlier indican: “Ayudarás a entrenar un chatbot de IA. Para ello, leerás el historial de una conversación, evaluarás las respuestas que dos modelos distintos han dado a la misma instrucción, determinarás cuál de las dos responde mejor y, después, justificarás por qué es mejor”. Las tareas también incluyen escribir textos modelo o describir imágenes. Según su propia página, Outlier tiene más de 900.000 “expertos” registrados en 52 países a quienes ha pagado más de 600 millones de dólares.

Un matemático y colaborador español de Outlier, que prefirió no revelar su nombre porque sus términos de uso “incluyen no divulgar información confidencial”, declaró: “Yo lo último que he hecho han sido tareas de matemáticas, pero también he hecho tareas de programación y de español, y el formato puede cambiar”. Añadió: “Muchas veces te dan un tema y tienes que escribir un prompt relacionado. El modelo de IA sacará dos respuestas, y al menos una debe tener un error. A continuación, evalúas cada respuesta de acuerdo a los criterios que fija el proyecto: si sigue las instrucciones, si la información es correcta, si el registro es apropiado, si el formato del texto es bueno, y después comparas ambas respuestas, eligiendo una ganadora”.

El informe busca exponer prácticas sobre Outlier que podrían tener impacto en la legislación de la Unión Europea. Thomas Le Bonniec, autor principal del estudio e investigador en Sociología en el Instituto Politécnico de París, afirmó: “Lo que no siempre saben [los colaboradores europeos de Outlier] es cuántos datos personales recopilan sobre ellos estas empresas a través de la plataforma al ofrecer su trabajo como servicio”. Le Bonniec entrevistó a 35 colaboradores europeos de Outlier en 12 países, quienes compartieron el tráfico de red de su computadora para investigar el acceso de la plataforma a sus equipos.

El informe es obra de DiPLab, grupo de investigación académica codirigido por el sociólogo Antonio Casilli en París, que estudia el trabajo humano invisible detrás de la IA, y Reversing.Works, un equipo técnico que aplica ingeniería inversa a aplicaciones de la “economía de plataformas” para documentar prácticas opacas. ScaleAI, a través de Meta, no respondió a las preguntas de este periódico.

Cada movimiento del ratón queda registrado

La plataforma no solo obtiene conocimiento para entrenar modelos de IA, sino también datos personales sin que los trabajadores lo sepan, según el informe. En sus navegadores hay rastreo de terceros, recogida biométrica a través de la app Persona y la monitorización de su actividad laboral incluye pulsaciones del teclado, movimientos del ratón y capturas de pantalla, sobre todo con el software FullStory. Simone Robutti, informático de Reversing-Works, explicó: “El sistema registra cada vez que el ratón pasa por encima de un elemento de una página web o hace clic en él. A partir de esa información se reconstruye después el movimiento, con un nivel de detalle comparable al de una grabación de pantalla. Outlier no puede usar este sistema para rastrear a los usuarios fuera de su dominio. Pero FullStory, como empresa externa, podría en teoría identificar al mismo usuario en distintos dominios y cruzar las acciones realizadas en Outlier con las realizadas en otra web que también use FullStory, pero por ahora no tenemos forma de demostrarlo”.

Los trabajadores apenas conocen estos detalles. Los autores del informe se reunieron con una colaboradora anónima que había participado en el estudio: “Ya sabía que me estaba metiendo en unas condiciones de trabajo o de protección de datos que probablemente no eran las mejores. Pero leer el informe fue muchísimo peor de lo que esperaba”, dijo. El matemático español no tuvo esas sospechas iniciales: “Al registrarme y aplicar a un área en particular (matemáticas, programación), tuve que subir mi currículum y dar mi perfil de LinkedIn, además de responder alguna pregunta. También fue necesario verificar mi identidad, o bien con mi DNI o con mi cara a través de una aplicación de autenticación, que no era sospechosa. Más allá de esto, no recuerdo haber cedido ningún permiso para recabar datos extra”, explicó.

La app de terceros Persona tiene su sede en San Francisco. La trabajadora anónima declaró: “Me han pedido identificarme con Persona unas siete u ocho veces en dos años. Sobre todo escaneando la cara, de frente y de los dos lados. Nunca me explicaron cómo se usaban esos datos”.

La gestión de los ingresos también presenta aspectos delicados. Según la trabajadora que participó en el encuentro, Outlier paga por PayPal. No está claro cómo se resuelven los impuestos, más allá de una empresa filipina mencionada en charlas informales entre trabajadores. Los autores del informe sostienen que Outlier incumple la regulación europea vigente y que la desregulación impulsada por la Comisión podría debilitar artículos del RGPD que actualmente funcionan como cortafuegos para la transferencia de datos y conocimiento hacia Estados Unidos.

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