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domingo, 11 octubre, 2026

Una pareja de Nueva Jersey donó 90 acres para crear una reserva pública con un árbol de 201 años

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Richard y Elizabeth Scudder trabajaron durante más de 40 años para evitar la urbanización de su propiedad en Middletown. Tras la muerte de Richard en 2012, la familia completó la donación a New Jersey Audubon y en 2024 la administración pasó a Monmouth Conservation Foundation. El predio, conocido como Scudder Preserve, está abierto gratuitamente al público.

Durante más de 40 años, Richard y Elizabeth Scudder trabajaron para evitar que las 90 acres de su propiedad en Nueva Jersey fueran destinadas a la urbanización. Con el paso del tiempo, la pareja fue entregando distintas partes del terreno a organizaciones dedicadas a la conservación hasta que finalmente toda la finca quedó protegida.

El lugar, ubicado en la zona de Navesink, en Middletown, ahora se conoce como Scudder Preserve y está abierto gratuitamente al público. El terreno conserva bosques maduros, humedales, lagunas, praderas, senderos y una gran variedad de especies de flora y fauna.

La historia de la familia terminó convirtiéndose en un proyecto de conservación que busca mantener el paisaje y, al mismo tiempo, permitir que los vecinos puedan recorrerlo y conocer su riqueza natural.

Cómo la familia logró preservar las 90 acres

La protección del terreno comenzó hace más de cuatro décadas, cuando los Scudder empezaron a trabajar con el Monmouth Conservation Foundation, una organización dedicada a la conservación de tierras.

La pareja donó inicialmente distintas servidumbres de conservación para impedir que determinadas partes de la propiedad fueran desarrolladas. La estrategia permitió mantener el carácter natural del lugar durante décadas.

Después de la muerte de Richard Scudder, en 2012, la familia completó la donación de las 90 acres a New Jersey Audubon. En 2024, esa organización transfirió la propiedad a la Monmouth Conservation Foundation, que actualmente administra la reserva.

Las servidumbres de conservación están en manos de D&R Greenway Land Trust y la propia fundación, lo que garantiza que el terreno continúe protegido a largo plazo.

Un bosque con un árbol de 201 años

Uno de los principales atractivos de Scudder Preserve es un árbol de tulipán de 201 años, reconocido por el estado de Nueva Jersey. También hay ejemplares poco comunes de castaños americanos, grandes robles blancos y una importante diversidad de especies.

En julio de 2026, el lugar fue acreditado como Arboreto Nivel I por ArbNet, una distinción que lo incorporó a una red internacional dedicada al estudio y la conservación de árboles.

La reserva también incluye el corredor del arroyo Claypit, bosques, humedales, lagunas y praderas donde habita una gran variedad de animales.

El programa Connecting Habitats Across New Jersey identificó el lugar como un hábitat central para la fauna y un área importante para la conectividad ecológica.

La antigua propiedad ahora es un espacio para todos

La Monmouth Conservation Foundation busca que Scudder Preserve sea algo más que un espacio natural protegido. La organización comenzó distintos trabajos para restaurar plantas nativas, mejorar la salud de los bosques y las praderas, controlar especies invasoras y proteger la calidad del agua.

También se están renovando los senderos y conectando algunos recorridos con los del cercano Huber Woods. Entre las iniciativas previstas figura la transformación de la antigua casa de los Scudder en oficinas y espacios destinados a actividades educativas.

El lugar ya ofrece actividades gratuitas como caminatas nocturnas, observación de aves y programas para identificar y marcar mariposas monarca. La fundación también desarrolla propuestas educativas fuera de la reserva: durante el último año, su vehículo de conservación llevó actividades a más de 3.000 estudiantes.

Así, las 90 acres que durante décadas los Scudder intentaron mantener alejadas de la urbanización terminaron convertidas en un espacio público dedicado a la conservación. El terreno conserva parte de la historia de la familia, pero ahora también funciona como un lugar abierto para que nuevas generaciones puedan conocerlo y recorrerlo.

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