El sismo, con epicentro en Los Santos, dejó 426 estructuras dañadas. Especialistas atribuyen la baja afectación a la profundidad del sismo, la densidad demográfica, las características del suelo y las normas de construcción.
El terremoto de magnitud 7,7 que afectó a Panamá el viernes 9 de octubre de 2026 no dejó víctimas mortales y registró 27 heridos, según confirmaron las autoridades panameñas un día después del evento. El epicentro se ubicó a 12,6 km de profundidad en Los Santos, a unos 150 km al sur de la ciudad de Panamá.
El Sistema Nacional de Protección Civil informó que se reportaron 426 estructuras dañadas. Las provincias más afectadas fueron Veraguas (47 residencias), Coclé (59), Los Santos (140), Herrera (126) y Chiriquí (33, una con daños totales). También se registraron afectaciones en infraestructura vial, puentes y acueductos rurales, además de comunidades incomunicadas por deslizamientos de tierra.
El presidente de la Cruz Roja Panamá, Elías Solís, declaró al canal TN que la región del epicentro es «predominantemente rural y dispersa», con 24 habitantes por kilómetro cuadrado, y que «la infraestructura no es alta, son viviendas bajas unifamiliares». En contraste, el litoral de La Guaira, en Venezuela, donde en agosto pasado un doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 dejó más de 6.500 muertos, tiene una densidad de 250 habitantes por kilómetro cuadrado y alta concentración de edificios de gran altura.
La Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) señaló que la profundidad del sismo, el terreno y las propiedades de las estructuras influyen en la percepción del movimiento y en los daños. En Los Santos, el suelo rocoso actúa como atenuador, mientras que en La Guaira los depósitos sedimentarios blandos y arcillosos amplifican las ondas sísmicas.
Oscar Ramírez, doctor en Ingeniería Estructural y Sísmica, afirmó durante un foro organizado por la UTP en septiembre pasado que «los edificios más altos aquí están cimentados sobre roca, es una bendición para nuestro país. No tenemos edificios altos sobre suelo residual». La cita se difundió tras el sismo.
En la ciudad de Panamá, el temblor se sintió con una intensidad de 5 grados. El arquitecto y urbanista Carlos Antonio Solís explicó que en el país rige un Reglamento para el Diseño Estructural Panameño, cuya primera versión data de los años setenta. En 2004 se incorporó la obligación de que los edificios de más de 15 pisos o 5.000 metros cuadrados tengan sensores. La última versión es de 2014, con ajustes tras estudios de las fallas de Pedro Miguel y Limón.
El horario del sismo, a las 12:56 hora local de un viernes, fue otro factor. La mayoría de la población se encontraba en sus trabajos, en edificaciones preparadas contra sismos. «En el país es creciente la preparación y la respuesta a la gestión de riesgo de sismos», indicó Solís.
Panamá tiene un día nacional del simulacro. El Tercer Simulacro Nacional de Evacuación estaba programado para el lunes siguiente al sismo. Reyes Jiménez, director de la Academia de Protección Civil del Sistema Nacional de Protección Civil, había declarado antes del temblor: «La teoría de los simulacros es llevar a una población a que hay que evacuar. No esperar que una institución ya me evacuó o que haga, sino que la misma comunidad aprenda a tener una cultura de la protección civil».
El sábado se decretó emergencia y se destinarán hasta 100 mil millones de dólares para la reconstrucción en las provincias del interior. En la ciudad de Panamá, la mayor afectación al turismo fue por alteraciones en el aeropuerto internacional de Tocumen, con desvíos de vuelos. Gloria De León, administradora de la Autoridad de Turismo, afirmó que «la actividad sigue operativa».
