La cadena de restaurantes asiáticos, controlada por sus fundadores Andrew y Peggy Cherng, incluye capacitaciones voluntarias sobre presupuesto y compra de vivienda entre sus beneficios. El 63% de los gerentes ya son propietarios, según datos de la compañía.
Panda Express tiene más de 2.500 restaurantes, emplea a alrededor de 55.000 personas y genera cerca de US$7.000 millones anuales en ventas, según datos recopilados por Inc. La compañía sigue siendo privada y está controlada por sus fundadores, Andrew y Peggy Cherng, quienes ahora incluyen el acceso a la vivienda entre los objetivos de desarrollo financiero de sus empleados.
La historia comenzó en 1983, cuando abrió el primer Panda Express en el Glendale Galleria de California, una década después de que Andrew y su padre pusieran en marcha Panda Inn. Andrew llegó a Estados Unidos en 1966 tras crecer entre China, Taiwán y Japón. Peggy nació en Myanmar y creció en Hong Kong. Ambos se conocieron mientras estudiaban en la Universidad de Misuri.
La cadena creció hasta convertirse en la mayor marca estadounidense de restaurantes asiáticos. La propia compañía informa actualmente de más de 2.600 establecimientos, 55.000 asociados y alrededor de US$6.000 millones en ventas en su presentación corporativa; otras cifras empresariales más recientes sitúan las ventas de 2025 en US$6.700 millones.
Cómo intentan acercar a sus empleados a la vivienda propia
La iniciativa no consiste en regalar casas ni en entregar a los 55.000 trabajadores dinero para una hipoteca.
Panda incluye dentro de su paquete de bienestar financiero capacitaciones voluntarias sobre presupuesto personal, ahorro para reunir un pago inicial y seminarios de compra de vivienda impartidos por especialistas de su equipo jurídico inmobiliario. Forma parte de un conjunto más amplio de beneficios que también incluye salud y educación.
Andrew Cherng explicó a Inc. que considera la propiedad de una vivienda un hito importante para muchos trabajadores y que la empresa intenta proporcionarles herramientas para conseguirlo. La filosofía encaja con una idea que Panda repite en su misión corporativa: construir una organización en la que las personas puedan “mejorar sus vidas”.
La cifra que más llama la atención aparece entre los gerentes. Según datos proporcionados por la empresa, el 63% de los gerentes de Panda Express son propietarios de una vivienda y su edad mediana es de apenas 34 años.
El programa llega en un momento especialmente complicado para los compradores jóvenes. Precios elevados, tasas hipotecarias y dificultades para reunir el pago inicial han retrasado el acceso a la primera vivienda de numerosos estadounidenses.
Peggy Cherng vincula la estrategia también con la retención de trabajadores: si una empresa ayuda a sus empleados a alcanzar objetivos personales importantes, argumenta, aumenta la posibilidad de que construyan una carrera más larga dentro de ella.
Así, el plan de Panda Express no promete convertir automáticamente a 55.000 empleados en propietarios. Es algo menos espectacular, pero más concreto: utilizar educación financiera y asesoramiento interno para que comprar una vivienda deje de ser una meta que muchos trabajadores ni siquiera saben cómo empezar a planificar.
