La nave comercial Danstar, de 72 metros de eslora, se prepara en Punta Arenas para zarpar a mediados de noviembre con destino a las Islas Malvinas, según un informe de inteligencia chileno difundido por Radio Bío Bío. El cruce por el Estrecho de Magallanes y aguas bajo jurisdicción argentina es considerado un ‘evento crítico’.
Un buque de carga de bandera chilena, identificado como Danstar, de 72 metros de eslora, se alista en el puerto de Punta Arenas para abastecer a las Islas Malvinas, de acuerdo con un informe de inteligencia de las Fuerzas Armadas de Chile difundido por el director de contenidos de Radio Bío Bío, Néstor Aburto, en el programa Agenda Abierta de Radio Perfil.
El zarpe está previsto para mediados de noviembre. La ruta elegida contempla el cruce del Estrecho de Magallanes y el ingreso a las doce millas de mar territorial argentino, lo que la inteligencia chilena calificó como un potencial «evento crítico» de alto riesgo fronterizo.
Aburto explicó que la alternativa de navegar por aguas internacionales fue descartada por razones operativas y económicas: «El Mar de Drake es muy bravo, es donde se juntan las corrientes de Humboldt del Pacífico con el Atlántico Sur. Eso hace que sea un viaje muy complejo para los barcos y no es rentable».
El plan, coordinado a nivel municipal tras una cumbre de cámaras de comercio en Punta Arenas, proyecta ingresos anuales de aproximadamente 20 millones de dólares para la región patagónica. El objetivo es sustituir a Uruguay como principal proveedor de las islas, con productos que incluyen lácteos, huevos, manteca, retroexcavadoras y materiales de construcción. La operación se encuadra, según sus promotores, como una transacción entre privados.
Aburto recordó que los viajes regulares se suspendieron en 2012, tras un acuerdo entre Cristina Kirchner y Sebastián Piñera, luego de una serie de multas e intercepciones argentinas. El periodista señaló una diferencia con la situación actual: «Los barcos que transitaban en ese momento tenían bandera de las Islas Malvinas o de navieras inglesas».
El informe de inteligencia recomienda a la Cancillería chilena iniciar conversaciones urgentes con el Palacio San Martín para evitar «tensiones innecesarias». La postura oficial que prepara Santiago se basa en el derecho al libre comercio y la navegación internacional, y busca circunscribir el tema al ámbito privado.
Del lado argentino, continúa vigente el decreto firmado en 2010 que exige autorización previa para transitar hacia Malvinas, así como la resolución de 2021 que definió al Estrecho de Magallanes como «espacio compartido». Aunque la diplomacia chilena esperaba que el gobierno de Javier Milei modificara esas normativas, consideradas contrarias a los tratados de 1881 y 1984, la legislación no sufrió cambios.
Aburto destacó además un cambio en el tráfico marítimo global: la sequía en el Canal de Panamá incrementó un 47% el tránsito de buques por el Estrecho de Magallanes en los últimos meses, lo que convierte a la zona en una arteria comercial más transitada y propensa a fricciones.
En el ámbito político chileno, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una resolución que solicita al presidente José Antonio Kast endurecer su postura frente a Argentina. La medida responde al anuncio argentino sobre la instalación de un polo logístico militar en Ushuaia. Los legisladores reclaman la ejecución de un «Plan Austral 2040», que incluye el despliegue de aviones de combate F-16 Block 50 en Punta Arenas. Este contexto se enmarca en la proximidad de 2048, año de caducidad del Tratado Antártico.
El presidente Kast reafirmó públicamente que el Estrecho de Magallanes es de soberanía exclusivamente chilena, aunque evitó elevar el tono del conflicto. Con la partida del Danstar prevista para los próximos días, el vínculo bilateral se encamina hacia una instancia de prueba.
