13.3 C
Buenos Aires
miércoles, 30 septiembre, 2026

Más de 45.000 meteoritos recuperados en la Antártida: el mecanismo glaciar que concentra fragmentos de la Luna, Marte y asteroides

Noticias Relacionadas

Un informe del Observatorio Terrestre de la NASA señala que en el continente se han hallado más de la mitad de los 80.000 meteoritos registrados en la Tierra en el último siglo. El flujo del hielo hacia barreras montañosas y la evaporación por viento concentran las rocas en zonas de varamiento. Investigadores advierten que el calentamiento global reduce la superficie helada y dificulta el acceso a estos materiales.

La mayoría de los meteoritos que llegan a la Tierra caen sobre el océano o en zonas con vegetación. En la Antártida, los investigadores han recuperado más de 45.000 de estos objetos, según un informe del Observatorio Terrestre de la NASA. La agencia estadounidense indica que desde 1912 se han recolectado miles de meteoritos en el continente, más de la mitad de los 80.000 que arribaron al planeta en el último siglo.

El informe atribuye esta concentración a un mecanismo glaciar. Gran parte de los meteoritos llegan a las costas antárticas y luego se pierden en el océano. En algunas zonas de la Antártida Oriental, el hielo que fluye encuentra barreras como la Cordillera Transantártica. Allí pierde velocidad, se acumula o se desvía.

La Antártida presenta ventajas para el hallazgo de meteoritos. Una piedra del tamaño de una nuez es un objetivo sencillo para los investigadores debido al contraste visual con el suelo blanco. El frío extremo y la sequedad preservan la estructura química original de los fragmentos.

Zonas de varamiento o hielo azul

El mecanismo que convierte al continente en un área de concentración de meteoritos son las zonas de varamiento o áreas de hielo azul. Cuando un objeto cae en el centro del continente, queda enterrado bajo capas de nieve que se transforman en hielo. El flujo lento y constante de los glaciares transporta estas rocas hacia las cadenas montañosas.

En las montañas, el hielo choca con los obstáculos, sube a la superficie y se evapora por acción del viento, dejando las rocas visibles. Este mecanismo de acumulación permite que programas científicos, como el internacional ANSMET, recolecten cerca de 1.000 meteoritos cada año.

Registro y preservación

En 2018, Barbara Cohen, científica del Centro Goddard de la NASA, participó de una expedición de ANSMET. Cohen relata que cuando el equipo encontraba posibles meteoritos, les tomaba fotografías y registraba su ubicación GPS. Luego, los colocaba en bolsas estériles para evitar la contaminación.

A pesar de que el blanco de la superficie facilita la tarea, Cohen afirma que se requiere un «ojo experto» para detectar meteoritos. «Son negros, redondos, tienen metal o una corteza de fusión, excepto cuando todo o algo de ello falta; son una colección diversa de material del sistema solar, algo que no pertenece a la Antártida», explicó.

Advertencia sobre el calentamiento global

Estudios recientes publicados en revistas científicas advierten sobre una amenaza para este archivo cósmico. El calentamiento global provoca que la superficie helada sea cada vez más delgada, lo que permite que las rocas oscuras absorban más radiación solar.

Al calentarse, el meteorito derrite el hielo que lo sostiene y se hunde hacia las profundidades, volviéndose inaccesible para los científicos que recorren las zonas de búsqueda actuales.

El valor científico de estos hallazgos, según el informe, radica en que permiten estudiar materiales que no han sido alterados por la actividad biológica terrestre. La Antártida seguirá siendo el principal laboratorio astronómico del mundo mientras las condiciones climáticas permitan que este mecanismo de transporte continúe funcionando.

Últimas Publicaciones