Las dos empresas estatales registraron resultados operativos positivos y cero transferencias del Estado en 2025, tras años de déficits cubiertos por el Tesoro. Aerolíneas Argentinas alcanzó un resultado operativo de US$120,7 millones y AySA de US$310 millones. Trenes Argentinos, Belgrano Cargas y Correo Argentino mantienen números negativos.
Dos empresas estatales argentinas dejaron atrás sus déficits operativos y financieros y no recibieron transferencias del Tesoro nacional en 2025, según los balances y datos oficiales difundidos por las compañías. Se trata de Aerolíneas Argentinas (AA) y Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), esta última en proceso de privatización.
El punto de inflexión se produjo a fines de 2023, cuando el gasto público en subsidios comenzó a recortarse mediante ajustes tarifarios y reducción de planteles. No obstante, empresas como Trenes Argentinos, Belgrano Cargas y Correo Argentino aún mantienen números en rojo.
El caso Aerolíneas Argentinas
La compañía aérea alcanzó en 2025 un resultado operativo positivo de US$120,7 millones, más del doble que los US$56,6 millones registrados en 2024. La deuda financiera se redujo de US$356,8 millones al cierre de 2023 a US$170,5 millones en 2025, una baja acumulada del 52%.
Las transferencias del Estado nacional, que habían alcanzado un pico de US$905 millones en 2012, cayeron en 2024 a $58.732 millones devengados, destinados principalmente a financiar el plan de reducción de personal. En 2025 la cifra fue cero: fue el primer ejercicio desde la reestatización en 2008 sin transferencias del Tesoro.
Las mayores pérdidas registradas por AA fueron en 2011 (US$752 millones), 2012 (US$727 millones) y 2015 (US$712 millones). En 2023, los estados contables auditados registraron una pérdida antes de intereses e impuestos de US$390 millones.
La dotación de personal se redujo de 11.925 empleados a fines de 2023 a 9925 en la actualidad, mediante retiros gratificados y pre-jubilables. En la estructura jerárquica se eliminaron 8 direcciones, una subdirección, 20 gerencias y 57 niveles de jefatura.
En 2026 la flota alcanza 81 aeronaves, 30 de ellas propias. Se incorporaron destinos como Cabo Frío, Aruba y Curazao. Se alcanzaron acuerdos con gobiernos provinciales y municipales para sostener rutas a Río Cuarto y Viedma, entre otras, a través del plan «Conectividad Sostenible». La compañía firmó acuerdos de código compartido con Gol (Brasil), Ita Airways (Italia), El Al (Israel) y Avianca (Colombia). Desde 2025 mantiene otro similar con el grupo LATAM y sumó un acuerdo interlineal con Iberia.
El presidente de Aerolíneas Argentinas desde fines de 2023, Fabián Lombardo, declaró: «La consigna fue desde el primer momento que la compañía tenía que soportar su operación con los recursos que generara y sin ayuda del Estado». Sobre el futuro, señaló que «el precio del petróleo es hoy la principal preocupación de toda la industria a nivel global» y agregó: «El trabajo que hicimos es lo que hoy nos permite afrontar esta tormenta con seguridad».
El caso AySA
La empresa estatal que atiende la provisión de agua y servicios cloacales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 26 partidos del conurbano bonaerense registró en 2024 un resultado operativo positivo de US$114 millones, por primera vez tras 17 años consecutivos en terreno negativo, y en 2025 trepó a US$310 millones.
Las transferencias del Tesoro para gastos operativos, que habían ascendido a US$293 millones en 2023, cayeron a US$157 millones en 2024 y a cero en 2025.
AySA había registrado en 2013 un déficit operativo de US$440 millones, que descendió a US$163 millones en 2016, a US$135 millones en 2017 y a US$101 millones en 2018, pero volvió a escalar a US$160 millones en 2019 y a US$488 millones en 2022. En 2023, el resultado ajustado antes de intereses, impuestos y amortizaciones (Ebitda) fue negativo en US$378 millones.
El stock total de deuda privada en dólares se redujo 84% entre 2023 y 2025, hasta llegar a cero en mayo de 2026, cuando fue cancelada a su vencimiento una Obligación Negociable internacional de US$309,8 millones. Desde ese mes quedó concentrada en dos instrumentos en pesos: un fideicomiso financiero (AySA II) por $30.000 millones, con $17.500 millones pendientes, y otro privado por $43.000 millones, con $43.000 pendientes.
La dotación de personal, que en 2006 (año de reestatización) era de 4050 empleados y llegó a 7708 en 2023, se redujo a 6100 en 2025 mediante un programa de retiros voluntarios.
AySA está próxima a transferir el 90% de su paquete accionario a uno de los dos consorcios privados locales (Aldo Roggio y Mauricio Filiberti), que presentaron ofertas en la primera etapa de la licitación. El 10% restante pertenece por propiedad participada a los trabajadores del sindicato, liderado desde hace 41 años por José Luis Lingieri, que participa de las decisiones del directorio.
El presidente de la empresa, Alejo Maxit, declaró: «Privatizar AySA no significa que el Estado se desentienda del servicio. Significa cambiar su rol: dejar de administrar y financiar una empresa para concentrarse en regular, controlar y exigir resultados. El objetivo es que sea una empresa sostenible, capaz de atraer inversiones y brindar un servicio de calidad sin depender de manera permanente de los recursos de todos los argentinos».
