El aumento del precio del diésel, impulsado por conflictos internacionales y ataques a refinerías, genera presiones inflacionarias y políticas en Estados Unidos a menos de dos meses de las elecciones de medio término.
El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó niveles récord en los últimos días, con un promedio nacional de u$s6,28 por galón según la EIA y u$s6,40 según el AAA. Este incremento se produce en un contexto de tensiones geopolíticas que afectan la oferta global de combustibles.
El diésel es un insumo clave para el transporte de mercancías y la agricultura. Entre el 85% y el 95% de las mercaderías transportadas en el mundo utilizan motores diésel. En Estados Unidos, su consumo representa la mitad del de las naftas, con aproximadamente 656 millones de litros diarios.
El conflicto entre Rusia y Ucrania ha impactado la producción de diésel. Rusia, que el año pasado exportaba el 12% del diésel mundial, prohibió sus exportaciones el 8 de julio tras ataques a sus refinerías. Esto redujo las exportaciones rusas de diésel a casi cero.
Además, los ataques hutíes en el Mar Rojo han afectado el transporte marítimo. Arabia Saudita, un importante exportador de diésel, ha visto caer sus exportaciones de 730.000 barriles diarios en febrero a 370.000 en agosto. El cierre del oleoducto Este-Oeste saudí, que transporta crudo al puerto de Yambú, agrava la situación.
El presidente Donald Trump declaró el domingo desde Irlanda: «El señor Zelenski tiene que hacer una sola cosa. Tiene que dejar de golpear al diésel en Rusia». Agregó que «esto no lo está generando el Medio Oriente; esto está siendo generado por lo que sucede con Rusia y Ucrania».
El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, respondió: «Cualquier llamado al régimen de Kiev para que detenga los ataques a la infraestructura económica civil, solo puede ser bienvenida».
El lunes, Trump anunció que ambas partes acordaron dejar de atacar infraestructura energética. Sin embargo, el primer ministro ucraniano condicionó la suspensión de ataques a que Rusia deje de atacar instalaciones eléctricas, puertos y almacenes.
La inflación en Estados Unidos muestra la presión de los combustibles. En agosto, un tercio del 0,4% de suba del IPC se vinculó al aumento del 3,9% en el precio de la nafta. El diésel, aunque con menor peso directo en el IPC (0,086%), impacta indirectamente a través de costos de fletes e importaciones.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el gasto militar en la región superó los u$s38.000 millones desde el inicio de las hostilidades. En el mismo período, el precio del crudo subió 48%, la nafta regular 59% y el diésel 68%.
Con las elecciones de medio término en noviembre, la aprobación presidencial de Trump se sitúa en 40,2% según RCP, con variaciones entre encuestas. La relación entre precios de combustibles, inflación y aprobación electoral es un factor en la contienda.
Arabia Saudita enfrenta dificultades para exportar crudo debido al control hutí sobre el estrecho de Bab al-Mandeb. El cierre del oleoducto Este-Oeste, que transporta 7,4 millones de barriles diarios, podría extenderse por semanas. Se estima que la restauración completa tomaría hasta ocho semanas.
China instó a reabrir el estrecho de Ormuz. El ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi y su par iraní Sayed Abbas Araghchi llamaron a «las partes tomen medidas efectivas para reabrirlo cuanto antes».
El martes próximo, en la Asamblea General de la ONU, se reunirán los líderes de los países del Golfo para discutir la posguerra. Netanyahu busca concertar una reunión con Trump.
