Durante las Jornadas Argentinas de Nutrición analizaron el impacto de los octógonos, los hábitos de consumo y la posibilidad de armonizar la regulación con el Mercosur.
Buenos Aires, 14 septiembre (NA) — Especialistas en nutrición y referentes de la industria alimentaria cuestionaron la efectividad del actual sistema de etiquetado frontal de alimentos en la Argentina y plantearon la necesidad de revisar su implementación y avanzar hacia una normativa armonizada con el Mercosur.
El debate se dio durante el simposio “Etiquetado frontal en el Mercosur: brechas regulatorias y oportunidades de armonización basada en evidencia”, realizado en el marco de las Jornadas Argentinas de Nutrición.
La apertura estuvo a cargo de Susana Socolovsky, doctora y presidenta electa de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencia y Tecnología de Alimentos, quien fue contundente al evaluar la normativa: “¿Sirve para algo el etiquetado frontal en la Argentina? No, no sirve”.
La especialista también cuestionó que el sistema no alcance a los alimentos no envasados, que, según indicó, representan más del 70% de las calorías consumidas diariamente por los argentinos. Además, advirtió que la gran cantidad de sellos puede generar confusión entre los consumidores: “Cuando ya no se puede distinguir qué es mejor para comer, entonces dejo de mirar”.
En el encuentro también expuso Alexandre Novachi, director de Asuntos Regulatorios y Científicos de la Asociación Brasileña de la Industria de Alimentos (ABIA), quien explicó el modelo implementado en Brasil.
Según sostuvo, el objetivo fue “informar al consumidor para que él pueda elegir mejor los productos para sus necesidades” y destacó que se adoptó un sistema “semi interpretativo”. Por su parte, Silvana Ottonello, de COPAL, presentó datos sobre la implementación en Argentina y señaló que el 95% de los productos alcanzados por la ley tiene al menos un sello de advertencia, mientras que el 82% posee dos o más.
Ottonello agregó que, de acuerdo con una encuesta nacional realizada en junio, el 62% de los consultados aseguró que no presta atención a los octógonos, mientras que un 52% manifestó indiferencia o rechazo frente a ellos.
Por eso, consideró que el etiquetado frontal tuvo “baja efectividad sobre los hábitos de consumo” y sostuvo que una eventual derogación no implicaría eliminar la regulación ni la información alimentaria, ya que esos aspectos también están contemplados en el Código Alimentario.
El debate se desarrolla mientras el Congreso de la Nación analiza iniciativas vinculadas con la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, sancionada en 2021. Del simposio participó el subsecretario de Defensa del Consumidor, Fernando Blanco Muiño, quien manifestó su interés en analizar una eventual armonización del etiquetado de alimentos con las políticas acordadas en el Mercosur.
El cierre estuvo a cargo de Diana Kabbache, quien llamó a “pensar en la ciencia y la tecnología para beneficio de la población y no para generar más confusión”.
Agencia NA
