El operativo impactó una formación del trayecto Kiev-Varsovia y obligó a evacuar a pasajeros de otros trenes, entre ellos el exprimer ministro británico Boris Johnson y el exdirector de la CIA David Petraeus. Moscú afirmó que los objetivos eran infraestructuras ferroviarias utilizadas para transporte militar.
Rusia lanzó este domingo una serie de ataques con drones contra varios objetivos en territorio ucraniano próximos a la frontera con Polonia, entre ellos un tren que cubría el trayecto Kiev-Varsovia. El operativo afectó a políticos y funcionarios extranjeros que se encontraban en la zona y obligó a evacuar varias formaciones.
El canciller estonio, Margus Tsahkna, informó en la red social X que parte de su equipo quedó «atascado» en el paso fronterizo de Yagodin-Dorohusk, a 800 metros de donde un dron incendió una gasolinera y varios camiones, sin poder salir de Ucrania «debido a la amenaza por drones». Tsahkna afirmó: «Los ataques rusos se están volviendo más intensos y acercándose cada vez más a la OTAN y a la UE. Nuestra respuesta debe intensificarse también».
El operativo obligó a evacuar varios trenes a unos dos kilómetros de la frontera. Uno de ellos, con cerca de 200 pasajeros a bordo, fue impactado directamente por un dron, sin que se reportaran heridos.
Pasajeros evacuados
Entre los evacuados de un convoy que circulaba minutos antes del alcanzado se encontraba Günter Sautter, asesor de política exterior del canciller alemán Friedrich Merz, según informó el semanario Der Spiegel. Según ese medio, Sautter regresaba de reuniones con sus pares de Reino Unido, Francia e Italia junto al Gobierno ucraniano, centradas en una eventual reanudación de las negociaciones de paz con Rusia, y un día antes había participado de la conferencia internacional Yalta European Strategy.
El diario británico Daily Mail añadió otros nombres: el exprimer ministro británico Boris Johnson y el expremier sueco Carl Bildt también fueron bajados por precaución del mismo tren, junto a asesores de seguridad de Reino Unido, Francia e Italia, legisladores alemanes, diplomáticos y académicos.
El operador ferroviario ucraniano Ukrzaliznytsia confirmó el cruce de altos funcionarios en un comunicado: detalló que, poco antes de que la locomotora fuera alcanzada, «un tren diplomático se encontraba en la estación de Yagodin», con asesores de seguridad de varios países de la UE y exdirigentes europeos, entre ellos Johnson. En otro tren estacionado en el mismo lugar y momento viajaba el exdirector de la CIA, David Petraeus.
Videos difundidos en redes sociales mostraron a personas corriendo por un andén entre dos formaciones detenidas mientras se escuchaba una explosión de fondo. Uno de los drones impactó directamente contra la locomotora del tren Kiev-Varsovia, mientras que otro cayó cerca de un puesto fronterizo, del lado ucraniano.
Reacciones
El canciller ucraniano, Andrí Sibiga, calificó lo ocurrido como «el terror de Putin ‘llamando’ directamente a las puertas de la UE y de la OTAN», y llamó a una reacción internacional: «Los bárbaros rusos están a vuestras puertas, queridos socios. Actuad ahora: lanzad todo el peso de vuestras sanciones contra el agresivo régimen de Putin. Haced que Moscú sienta las consecuencias de su terror».
El canciller polaco, Radoslaw Sikorski, de visita en Kiev, denunció en una conferencia de prensa junto a Sibiga que los «bombardeos literalmente a unos cientos de metros de la frontera» ponen en riesgo también la seguridad de los ciudadanos polacos.
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa ruso justificó los bombardeos como ataques contra «infraestructura ferroviaria» en el oeste de Ucrania, utilizada —según su versión— para «transportar carga militar» proveniente de Europa: «Han continuado los ataques contra la infraestructura ferroviaria en las regiones occidentales de Ucrania, que se utiliza para transportar carga militar desde países europeos».
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, sostuvo que esta nueva oleada apuntó contra infraestructura ferroviaria y energética, además de «edificios civiles», con especial intensidad en el oeste del país, una zona históricamente menos castigada que las regiones cercanas al frente de batalla o a la capital.
