Los principales partidos nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reúnen este lunes 14 de septiembre en Cardiff para firmar un memorando de entendimiento y coordinar sus reclamos de mayor autonomía o independencia frente al Gobierno británico.
Los principales partidos nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunirán este lunes 14 de septiembre en Cardiff para acordar una estrategia común y reclamar nuevas consultas sobre su futuro político. Del encuentro participarán John Swinney, del Partido Nacional Escocés (SNP); Rhun ap Iorwerth, líder del Plaid Cymru de Gales; y Michelle O’Neill, del Sinn Féin de Irlanda del Norte. También estará Mary Lou McDonald, líder del Sinn Féin y figura opositora en la República de Irlanda.
Los dirigentes participarán en representación de sus partidos y no de los gobiernos regionales. Durante la reunión está prevista la firma de un memorando de entendimiento para coordinar los reclamos nacionalistas.
Aunque los tres movimientos cuestionan el poder concentrado en Westminster, no persiguen exactamente el mismo objetivo. Escocia reclama la posibilidad de volver a votar por su independencia; Gales busca avanzar hacia mayores niveles de autonomía y plantea la independencia como objetivo final; mientras que el nacionalismo norirlandés impulsa una Irlanda reunificada.
Escocia y el reclamo de un nuevo referendo
Escocia fue un reino independiente durante siglos antes de integrarse políticamente con Inglaterra. En 1603, las coronas de ambos territorios quedaron en manos del mismo monarca, aunque mantuvieron instituciones propias.
La unión política llegó en 1707, cuando los parlamentos de Inglaterra y Escocia aprobaron las Actas de Unión y crearon el Reino de Gran Bretaña. Sin embargo, Escocia conservó particularidades institucionales, entre ellas su sistema jurídico y educativo. Esa identidad diferenciada también alimentó el crecimiento del movimiento independentista.
El reclamo tuvo su momento decisivo en 2014, cuando se realizó un referendo sobre la independencia. El 55,3% votó por permanecer en el Reino Unido, mientras que el 44,7% apoyó la separación.
La discusión volvió a tomar fuerza después del Brexit. En el referendo de 2016, Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la Unión Europea, aunque el resultado general del Reino Unido determinó la salida del bloque.
El primer ministro británico, Andy Burnham, mantiene una posición contraria a una nueva consulta independentista y considera que esa posibilidad está “fuera de toda discusión” mientras no exista un respaldo mayoritario de la población.
Gales busca más autonomía frente a Londres
El caso de Gales tiene una historia diferente. El territorio fue incorporado progresivamente al dominio inglés durante la Edad Media y quedó integrado jurídicamente a Inglaterra durante el siglo XVI. A pesar de esa integración, la identidad galesa se mantuvo a través de su lengua, sus tradiciones y su cultura.
En 1999, Gales recuperó instituciones de autogobierno con la creación de una asamblea propia, que actualmente funciona como el Senedd, el Parlamento galés. Sin embargo, Westminster conserva competencias centrales, entre ellas la defensa y la política exterior.
El Plaid Cymru, principal fuerza nacionalista galesa, reclama una mayor capacidad de decisión para el territorio y plantea la independencia como horizonte político.
Su líder, Rhun ap Iorwerth, cuestiona que áreas como la Policía y la Justicia continúen bajo control del Gobierno central y sostiene que los galeses deberían poder decidir su propio futuro.
Irlanda del Norte: el objetivo es una Irlanda unificada
Irlanda del Norte tiene un escenario distinto al de Escocia y Gales. El principal reclamo del nacionalismo republicano no consiste en crear un Estado independiente separado, sino en terminar con la pertenencia al Reino Unido y avanzar hacia una Irlanda reunificada.
La partición de la isla se produjo a comienzos del siglo XX, cuando la mayor parte de Irlanda avanzó hacia la independencia mientras seis condados del norte permanecieron dentro del Reino Unido.
La división política derivó en décadas de conflicto entre sectores unionistas, que defendían la permanencia en el Reino Unido, y republicanos, que apoyaban la unión con Irlanda.
El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 estableció un principio central para el futuro de Irlanda del Norte: el territorio permanece dentro del Reino Unido mientras esa sea la voluntad de su mayoría, pero puede incorporarse a una Irlanda unificada si la población así lo decide en una consulta. Por eso, el Sinn Féin busca avanzar hacia ese escenario y reclama que se discuta la posibilidad de una futura consulta sobre la reunificación.
Una disputa que vuelve a poner a Londres bajo presión
La reunión de Cardiff se produce en medio de un nuevo debate sobre la organización territorial del Reino Unido. Los tres movimientos nacionalistas comparten el cuestionamiento al poder de Westminster, pero sus caminos constitucionales son diferentes.
Escocia necesita que Londres habilite un nuevo referendo para avanzar hacia la independencia. Gales todavía enfrenta el desafío de construir un respaldo social y político mucho mayor para ese proyecto. En Irlanda del Norte, en cambio, existe un mecanismo específico dentro del Acuerdo de Viernes Santo para definir un eventual cambio de soberanía.
El debate también adquirió una dimensión internacional después de que Donald Trump expresara su respaldo a una Irlanda unificada durante una visita a Dublín.
La eventual separación de alguno de estos territorios abriría además cuestiones económicas y políticas de enorme magnitud: desde el reparto de la deuda y la ciudadanía hasta la moneda, las fronteras y la relación con la Unión Europea.
