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sábado, 12 septiembre, 2026

Drenaje linfático y masaje capilar: cómo funciona una sesión que combina ambas técnicas

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Una kinesióloga y fisiatra explica los fundamentos anatómicos y fisiológicos del masaje que integra drenaje linfático manual y masaje capilar, una práctica que busca liberar tensiones y favorecer la relajación.

La cabeza y el cuello se trabajan de manera conjunta porque forman un sistema íntimamente relacionado. Así lo afirma Cecilia Navarro Gamboa, kinesióloga y fisiatra a cargo de tratamientos en Faceit, quien describe que los músculos faciales participan en funciones como la respiración, la alimentación, el habla y la visión.

Según la especialista, tensiones en el entrecejo por cansancio visual, hábitos como fumar o patologías como el bruxismo pueden cargar de tensión los músculos de la boca o la articulación de la mandíbula, y esa combinación de desbalances musculoesqueléticos puede traducirse en molestias en el cuello, y viceversa.

El masaje que combina drenaje linfático y masaje capilar se ofrece junto a otras alternativas como un masaje para descongestionar el rostro con gua sha, un lifting facial manual y un masaje miofascial para liberar tensiones de la mandíbula.

Consultada sobre por qué el masaje del cuero cabelludo resulta relajante, Navarro Gamboa explicó: «Desde el componente mecánico, podemos hablar del tejido fascial, que genera un puente conector entre los músculos del cuello posterior y los músculos faciales, generando una traducción entre ambos espacios. Cuando liberamos el cuero cabelludo, volvemos a habilitar esa comunicación».

En cuanto al mecanismo nervioso, señaló que la inervación del cuero cabelludo surge de C2, un nervio que aparece en la zona de los músculos suboccipitales. «Así como sale, entra información y repercute en tejidos circundantes, por lo que masajear el cuero cabelludo también influye en esa zona», sostuvo.

La kinesióloga también mencionó una dimensión anímico-emocional, que a muchas personas les resulta relajante por el disfrute de la experiencia y la conexión que se genera. Además, destacó beneficios vasculares de cualquier tipo de masaje, la conexión fascial y la presencia del músculo temporal que influyen en la relajación de las tensiones de la articulación temporomandibular.

Diversos estudios sugieren que parte de esa sensación de relajación puede explicarse por la manera en que el sistema nervioso responde al tacto. Los movimientos suaves, lentos y repetitivos del masaje generan estímulos sensoriales que pueden influir sobre el sistema nervioso autónomo, relacionado con la regulación del estrés, la frecuencia cardíaca y otros procesos involuntarios.

En paralelo, el drenaje linfático manual tiene un objetivo específico: favorecer el movimiento de la linfa y contribuir a disminuir la acumulación de líquido en los tejidos. Por eso, la sensación de liviandad que aparece después de la sesión puede tener una dimensión tanto corporal como subjetiva: mientras el tratamiento actúa sobre los tejidos, el contacto sostenido y delicado también puede ayudar a que el cuerpo baje el nivel de activación.

La sesión dura una hora. Navarro Gamboa recomienda tomarse el tiempo necesario para incorporarse. En el espejo, la piel brilla y el rostro luce diferente. La sensación final, según la experiencia, es de renovación.

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