La publicación de los resultados de la evaluación internacional PISA 2025 de la OCDE mostró un empeoramiento de Argentina en lectura, matemática y ciencias respecto de 2022. Desde Cippec, Veleda y Torre sostienen que se requiere salir del estancamiento entre gobiernos y sindicatos para avanzar en la jerarquización docente.
La publicación de los resultados de la evaluación internacional PISA 2025 de la OCDE generó alarma esta semana, ya que la Argentina empeoró desde 2022 en lectura, matemática y ciencias. No obstante, un análisis de los últimos 20 años muestra un estancamiento en niveles semejantes en esa prueba.
Los resultados de 2025 son similares a los de comienzos de los 2000: el 60% de los estudiantes se encuentra por debajo del nivel básico en lectura y ciencias, y el 80% en matemática. En lectura, esto implica que los estudiantes de 15 años solo son capaces de resolver tareas simples con información explícita.
La preocupación de medios, líderes políticos y la sociedad se suma a los diagnósticos previos de la evaluación de Unesco en primaria y las pruebas nacionales Aprender. Mientras la Argentina se estancó, otros países de la región como Chile, Uruguay, Perú o Brasil muestran mejoras.
Para salir de esta situación, las autoras del artículo sostienen que hay que superar el empate conservador entre gobiernos y sindicatos, que impide avanzar en la agenda estratégica: la jerarquización docente. Señalan que la evidencia internacional muestra que los docentes son determinantes para que los estudiantes aprendan, y que hay mucho por hacer para mejorar la formación inicial, la formación continua, las condiciones de trabajo y la carrera docente.
Desde Cippec iniciaron este año los «Diálogos por la docencia», con la intención de lograr acuerdos amplios sobre cómo mejorar la profesión docente de cara a las elecciones de 2027. En una primera etapa reunieron a más de 50 expertos de filiaciones políticas e institucionales diversas, con quienes identificaron coincidencias significativas sobre cómo encarar las políticas postergadas.
Sobre la base de estos consensos, las autoras mencionan que la baja de la natalidad plantea un escenario promisorio para mejorar la profesión docente. La reducción de la matrícula obliga a planificar la cantidad de docentes y podría habilitar mejoras salariales, de carrera y formación hasta ahora soslayadas.
Asimismo, indican que no hay que mirar únicamente al gobierno nacional, ya que los docentes dependen de los gobiernos provinciales y hace 20 años que no se ven cambios estructurales en las políticas para la docencia. Mencionan el caso de Brasil, donde algunos Estados subnacionales lideran procesos de mejora y contagian al resto.
Las autoras afirman que esta apuesta requiere mejorar sustantivamente la calidad del gobierno de la educación. Los casos de mejora de la región avanzaron gracias a un fuerte liderazgo de las máximas autoridades políticas, planificando cuidadosamente la estrategia, profesionalizando los equipos técnicos, buscando más eficiencia y eficacia presupuestaria, y logrando una buena articulación vertical en el sistema educativo. Para jerarquizar la docencia hay que jerarquizar el gobierno de la educación, concluyen.
Veleda es investigadora principal de Educación de Cippec; Torre es director de Educación de Cippec.
