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miércoles, 9 septiembre, 2026

Deborah Bellota: “Sí existen los hijos preferidos, pero no tiene que ver con el amor sino con las identificaciones”

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La psicóloga Deborah Bellota visitó los estudios de LN+ y explicó por qué existen los favoritismos entre hijos, cómo impactan en la autoestima y qué tips recomienda para abordarlos.

La psicóloga Deborah Bellota afirmó en los estudios de LN+ que “sí existen los hijos preferidos” y que este fenómeno “no tiene que ver con el amor, tiene que ver con las identificaciones”. Según la especialista, esta postura está respaldada por estudios científicos que indican que los favoritismos existen, “pero no desde la maldad”.

Bellota explicó que “muchos padres pretenden que sus hijos sean mucho más de lo que ellos no pudieron ser. Entonces ahí hay más proyecciones y la mirada va más para ese niño”. Además, señaló que “puede ser que un niño sea más fácil y con los límites más instalados. Y el otro más rebeldón y buscador de experiencias. Entonces quizás el padre ame más al que está más tranquilo”.

La psicóloga también indicó que los niños pueden tener un padre favorito: “Por ejemplo, prefieren hacer una actividad específica más con la mamá y otras con el papá”. En ese sentido, destacó que “los chicos no solo escuchan, también vivencian climas. Perciben más los gestos, los tonos, las conductas. Por eso, durante la infancia, la acción vale mucho más que la palabra. Pero la acción tiene que estar acompañada o guiada por la consciencia”.

Acerca de la comunicación en los vínculos, Bellota sostuvo que “las diferencias hay que ponerlas en palabras. Revisar qué me pasa a mí como madre y ponerlo en palabras. Porque muchas veces lo que no se dice queda en el inconsciente. Y el inconsciente actúa”. A su vez, afirmó que “cada familia es un mundo, entonces cada vínculo es distinto. El amor va cambiando. Y si partimos de que, efectivamente existen los hijos favoritos, esto claramente trae consecuencias”.

Respecto a las consecuencias, la experta analizó: “Si pensamos en el preferido, nos imaginamos un niño con la autoestima alta, mirado por sus padres, super saludable. Pero esto no es tan así. Porque sabe que las expectativas que tienen sobre él son muy altas, tiene que estar siempre a la altura y la frustración por los posibles errores está siempre latente”. En su experiencia de consultorio, mencionó que “muchas veces me vienen a ver padres que alguna vez estuvieron en el rol de hijo preferido y me dicen: ‘Soy re exigente conmigo mismo y me genera angustia hacer las cosas mal’”. También señaló que “si pensamos en el hijo no preferido, también hay una baja autoestima. Una sensación de insuficiencia”.

Para graficar el favoritismo, Bellota utilizó un esquema familiar de tres hijos: “El primer hijo es, ‘ay, el primero’. Es todo expectativa, el más mirado. Pero también es el que se come todos los garrones: porque todos los errores van ahí”. Sobre el segundo, dijo: “El segundo hijo encuentra a los padres mucho más relajados. Ya tienen experiencia. Por otro lado, suele no encontrar su lugar: es el que se queda boyando”. Y sobre el tercero: “El tercer hijo ya casi que se cría solo. Es el más lanzado y menos obsesivo. Vive buscando nuevas sensaciones y emociones”.

Finalmente, la especialista brindó tres recomendaciones para abordar el favoritismo: aceptar y hablar acerca de la diferencia (“El amor y los vínculos son siempre distintos”); tratar de que no haya rivalidad entre los hermanos (“Que los padres digan: cuéntenme qué les pasa y arreglemos el conflicto”); y encontrar espacios íntimos (“Mamá con sus hijos y papá con sus hijos. Me voy al cine con el más grande, a la plaza con el más chico”).

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