El presidente Javier Milei destacó las declaraciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, sobre la soberanía de las Islas Malvinas y adelantó que el tema será analizado en la reunión de Gabinete de este martes.
El presidente Javier Milei se refirió a los dichos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien el lunes pasado aseguró que estaba dispuesto a «revisar la postura» histórica de su país sobre el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas. «Ayer pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos», destacó el mandatario en declaraciones al periodista Luis Gasulla en radio El Observador.
Milei adelantó que durante la reunión de Gabinete convocada para este martes por la mañana se analizarán los dichos de Trump y los movimientos en el tablero geopolítico. Además, el encuentro tendrá como eje el análisis de un artículo escrito por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en el que se comparan los resultados de la gestión con las interpretaciones difundidas por distintos medios. Milei sostuvo que el funcionario expone, a partir de siete variables, las diferencias entre los logros del Gobierno y lo que calificó como «mentiras» difundidas por periodistas y medios de comunicación. En ese sentido, afirmó que existen sectores que «no quieren que a la Argentina le vaya bien».
El presidente también señaló que se analizará la situación internacional y, especialmente, lo ocurrido en las últimas horas en torno a Malvinas, a la que definió como «la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos». Luego, los funcionarios realizarán el habitual repaso de las cuestiones correspondientes a cada ministerio.
El revuelo se originó luego de que Trump fuera consultado sobre la postura de su país sobre el conflicto. Actualmente, Estados Unidos mantiene una posición de neutralidad y reconoce que existen dos reclamos contrapuestos y una administración de facto británica sobre el archipiélago. «Siempre la reviso. Es así con todas las posiciones. Esa es solo una de muchas», respondió el líder de la Casa Blanca.
Frente a periodistas en el Salón Oval, Trump se refirió a la situación de su aliado histórico: «El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se resolverán». La declaración dejó abierta la posibilidad de que la administración estadounidense vuelva a evaluar su posición frente al histórico conflicto, aunque el mandatario no confirmó ningún cambio concreto en la política de Washington.
Según informó The Telegraph, funcionarios del Pentágono habrían analizado incluso la posibilidad de modificar la postura estadounidense sobre las Malvinas como una herramienta para incentivar a los países aliados de la OTAN a elevar su gasto militar.
El tema ya había generado repercusiones en abril, cuando trascendió un correo electrónico interno del Pentágono que contemplaba distintas opciones para presionar a aliados de la OTAN. Entre ellas aparecía la posibilidad de suspender el respaldo estadounidense al Reino Unido en su disputa con Argentina por las Malvinas. En aquella oportunidad, el secretario de Estado, Marco Rubio, minimizó el alcance del documento y lo calificó como «tan solo un correo electrónico» con distintas ideas. El Departamento de Estado también había ratificado entonces la postura de neutralidad de Washington.
Ante los últimos dichos de la Casa Blanca, el gobierno del Reino Unido ratificó su posición sobre las Islas Malvinas. El secretario de Defensa británico, John Healey, afirmó que no recibió «ninguna sugerencia» de funcionarios estadounidenses después de las declaraciones de Trump y aseguró que Londres mantiene su postura sobre el archipiélago. «Las islas Malvinas son británicas y seguirán siendo británicas mientras las islas Malvinas así lo deseen», remarcó Healey en declaraciones a The Times.
Healey fue el primer funcionario británico en pronunciarse sobre la cuestión de las Malvinas después de las declaraciones del presidente estadounidense. La respuesta se produjo en un momento de tensión entre Washington y Londres por las exigencias de Estados Unidos para que sus aliados de la OTAN incrementen el gasto en Defensa.
