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jueves, 13 agosto, 2026

Arquitecto Josep Maria Boronat: “El mal uso del balcón puede generar vibraciones, filtraciones y problemas estructurales”

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El presidente de AADIPA, Josep Maria Boronat, explicó a La Vanguardia los riesgos de instalar aire acondicionado o jardineras pesadas en balcones y terrazas, y detalló las señales de deterioro que requieren revisión técnica.

El arquitecto Josep Maria Boronat, presidente de la Asociación de Arquitectos para la Defensa y la Intervención en el Patrimonio Arquitectónico (AADIPA), advirtió sobre los problemas que puede causar la instalación de aparatos de aire acondicionado en balcones o terrazas. Según explicó a La Vanguardia, estos equipos pueden generar vibraciones, filtraciones y afectar la estructura del edificio.

Boronat señaló que el balcón “es probablemente la habitación más pequeña de la casa, pero también la que establece la relación entre la vida privada y la ciudad”. Durante el Modernismo, figuras como Gaudí, Domènech i Montaner, Puig i Cadafalch o Josep Maria Jujol convirtieron este elemento en una pieza arquitectónica con identidad propia, indicó.

El arquitecto afirmó que en las últimas décadas se redujo progresivamente el tamaño de los balcones y que muchos terminan ocupados por equipos de climatización, cajas o tendederos. Sostuvo que “un buen balcón no es un lujo, sino una infraestructura doméstica” y que un diseño adecuado puede proteger la vivienda del calor. “La mejor climatización es aquella que consigue evitar que el calor llegue a entrar en la vivienda”, resumió.

Consultado sobre el principal error en el diseño actual de balcones y terrazas, Boronat declaró que se los considera “un elemento secundario o simplemente como un requisito urbanístico”, cuando deberían entenderse como una estancia más de la vivienda. También indicó que el diseño suele priorizar la imagen del edificio frente al confort ambiental, cuando debería responder a la orientación, el clima, el soleamiento y las necesidades de los habitantes.

En relación con la capacidad de un balcón para reducir el calor interior, el arquitecto explicó que un balcón correctamente diseñado es “uno de los sistemas pasivos más eficaces” para mejorar el comportamiento térmico de una vivienda. Señaló que la profundidad y la orientación son determinantes, y mencionó elementos de sombra como toldos, persianas alicantinas, contraventanas, lamas, celosías o vegetación, soluciones históricas de la arquitectura mediterránea.

Boronat atribuyó la conversión de balcones en trasteros o espacios de almacenamiento a la insuficiencia de su tamaño y a la reducción de la superficie útil en las viviendas contemporáneas. También afirmó que durante décadas los inquilinos asumieron que las unidades exteriores de aire acondicionado podían ocupar el balcón sin valorar el impacto funcional, estético y patrimonial. “Cuando los balcones se llenan de instalaciones improvisadas, cerramientos desordenados o elementos añadidos sin criterio, no solo pierde calidad el edificio, también se degrada el paisaje urbano”, declaró.

En cuanto a los edificios antiguos, el arquitecto enumeró señales que indican la necesidad de una revisión técnica: grietas, desprendimientos, manchas de óxido, deformaciones en el vuelo del balcón o movimientos en la barandilla. Sostuvo que el agua es el principal enemigo porque favorece la corrosión de los elementos metálicos y acelera el deterioro. Las barandillas con holguras, corrosión avanzada o pérdida de fijación deben revisarse de inmediato por razones de seguridad, agregó.

Sobre el impacto de elementos añadidos, Boronat explicó que cualquier elemento modifica las condiciones para las que fue diseñado el balcón. Mencionó que las jardineras pueden alcanzar un peso significativo cuando la tierra está saturada de agua y que pueden producirse filtraciones si no hay una correcta impermeabilización o evacuación. En el caso de los equipos de aire acondicionado, señaló que generan vibraciones, evacuación de condensados, perforaciones en la envolvente del edificio y un importante impacto visual, especialmente en edificios históricos o protegidos.

Finalmente, consultado sobre la posibilidad de añadir balcones a edificios que no los tenían, el arquitecto respondió que técnicamente existen soluciones mediante estructuras metálicas u otros sistemas ligeros, pero que antes es imprescindible analizar la capacidad resistente del edificio, la normativa urbanística y el valor arquitectónico del inmueble. En edificios históricos o con valores patrimoniales, añadir balcones podría alterar de forma irreversible su arquitectura, concluyó.

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