Durante la conferencia de prensa de este martes, el vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció no tener a mano los argumentos que sostienen la hipótesis del presidente Javier Milei sobre una campaña anti argentina y sugirió analizar las fuentes provenientes de redes sociales. Además, se generó tensión con la prensa acreditada.
Buenos Aires, 11 de agosto (NA) – En el marco de la autocrítica comunicacional del Poder Ejecutivo, el vocero presidencial, Adrián Ravier, protagonizó este martes un nuevo episodio de tensión con la prensa acreditada durante la conferencia de prensa habitual.
Consultado sobre la campaña «anti argentina» mencionada por el presidente Javier Milei, Ravier admitió que no contaba con los argumentos que sustentan esa hipótesis y propuso «evaluar» las «fuentes que vienen de redes».
«Hay fuentes que vienen de redes y habría que evaluarlas. Lo que vemos es un sentimiento, una animosidad contra los argentinos, en el entorno del mundial y de acuerdo a la figura de nuestro Presidente», expresó el funcionario, después de que desde Brasil se rechazara que las autoridades financiaran dicha campaña.
En la misma línea, amplió: «Por el liberalismo que él expresa que, en definitiva, nos permiten observar que ese sentimiento no es solo por el plantel argentino sino que hay algo más que tiene que ver con su figura. Habría que buscar las fuentes que se mencionan, en este momento no las tengo».
Esta no es la primera ocasión en que Ravier, quien limitó la rueda de prensa a una sola pregunta por periodista, difiere la respuesta ante una consulta. Con un perfil didáctico, el vocero suele realizar una extensa introducción y permite una sola consulta, que recibe respuestas breves y con escaso nivel de detalle.
Sin embargo, en la conferencia de este martes, el funcionario intentó elevar su perfil y confrontar con los periodistas por el uso de sus redes sociales y por la interacción con otro ministro. Incluso, llegó a revelar en la conferencia la existencia de un intercambio en off con uno de los integrantes del Gabinete.
Estos errores se enmarcan en la autocrítica realizada por el Poder Ejecutivo tras la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que obligó a rediscutir la comunicación de sus proyectos. «No tuvimos buenos interlocutores», precisó una fuente legislativa, horas antes de la sesión del pasado jueves.
«Estamos en un buen momento, pero comunicando mal. Están pasando cosas buenas y no las podemos informar como merecemos», se expidió un funcionario ante este medio.
En Casa Rosada, la situación genera preocupación y se trabaja para ajustar la línea y aceitar la dinámica comunicacional, aunque se reconocen trabas a sortear.
