El director general de McEwen Copper y gerente del proyecto Los Azules, Michael Meding, afirmó que el país tiene potencial para cubrir el 15% del déficit mundial de cobre hacia 2040.
El director general de McEwen Copper y gerente general del proyecto Los Azules, Michael Meding, declaró que la Argentina tiene condiciones para convertirse en uno de los principales productores mundiales de cobre. La afirmación se produjo durante el segundo encuentro de Minería organizado por LA NACION, en diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción de ese medio.
“La Argentina puede estar en el top cinco de los productores de cobre a nivel mundial”, sostuvo Meding, quien cuenta con más de 25 años de experiencia internacional en minería. Según su exposición, el país reúne proyectos de clase mundial que podrían modificar el mapa global de producción del mineral. También señaló que el desafío incluye incorporar tecnología, agregar valor local y desarrollar una minería con estándares ambientales más exigentes.
Proyecto Los Azules
Meding presentó el proyecto Los Azules, ubicado en la provincia de San Juan, como parte de un grupo de cinco o seis yacimientos argentinos de escala mundial. Tres de ellos —Vicuña, El Pachón y Los Azules— figuran entre los diez más importantes del planeta por tamaño, según indicó.
El proyecto contempla una vida útil inicial de 22 años, una producción de 200.000 toneladas anuales de cobre y exportaciones que, a valores actuales, representarían entre 2.600 y 2.800 millones de dólares por año. Además, prevé generar más de 3.500 puestos de trabajo directos. Meding explicó que el diseño inicial busca minimizar el impacto ambiental: “Está pensado desde el inicio con una huella ambiental mínima, utilizando apenas una cuarta parte de la energía y del agua que requiere un proyecto comparable”. También mencionó una estrategia de integración con las comunidades locales de Calingasta y de la provincia de San Juan.
Producción de cátodos y valor agregado
Meding destacó la decisión de producir cátodos de cobre de alta pureza en lugar de exportar concentrado para su refinación en el exterior. “El proceso productivo termina en una placa de cobre de 99,99% de pureza. No es un concentrado que tenés que enviar a China para su refinación, sino un producto que puede ir directamente a una fábrica que haga cables, motores o cualquier aplicación industrial”, explicó.
Según su visión, este esquema permite desarrollar una cadena de valor dentro del país. “Tener cobre disponible en la Argentina genera una diferencia enorme y abre posibilidades que antes no existían o eran muy complejas”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que iniciativas como el denominado “Súper RIGI” podrían incentivar la llegada de nuevas industrias vinculadas, como la fabricación de componentes para baterías de litio.
RIGI y confianza inversora
Consultado sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Meding consideró que su principal contribución fue reconstruir la previsibilidad para los inversores. “Lo que hizo el RIGI fue restablecer la confianza que se había perdido”, sostuvo. Explicó que uno de los problemas históricos de la actividad fue la incertidumbre regulatoria y la posibilidad de que las reglas de juego cambiaran una vez iniciados los proyectos. “El RIGI da herramientas que restablecen esa confianza”, resumió.
Al mismo tiempo, advirtió que la inversión minera atraviesa uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas, pese a que prácticamente toda la economía depende de esta actividad. “Nada funciona sin minería: los zapatos, el celular, el saco, el micro…”, enumeró.
Demanda mundial de cobre
Meding se refirió a la creciente demanda internacional del metal. Citó estimaciones presentadas en un encuentro de Standard & Poor’s, según las cuales hacia 2040 el mundo enfrentará un déficit cercano a los 10 millones de toneladas de cobre por año. Frente a ese escenario, sostuvo que los grandes proyectos argentinos podrían aportar alrededor de 1,5 millones de toneladas anuales. “Es decir, el 15% de lo que le va a faltar a la humanidad hacia 2040 puede venir de la Argentina. Es enorme”, afirmó.
Según explicó, el cobre es indispensable para la fabricación de vehículos eléctricos, redes eléctricas, almacenamiento de energía, paneles solares, turbinas eólicas y el proceso de urbanización. El precio internacional del metal, que ubicó en torno a los 6,40 dólares por libra, refleja la preocupación mundial por garantizar el abastecimiento.
Sustentabilidad y trazabilidad
Meding explicó que Los Azules fue concebido para producir un “cobre verde”, con bajo consumo de agua y energía y el objetivo de alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero hacia 2038. Al producir cátodos directamente en la mina, dijo, el origen y el proceso industrial pueden seguirse de punta a punta.
“Cuando enviás concentrado a China después no sabés bajo qué condiciones se refinó ni cuáles fueron los estándares ambientales utilizados. En nuestro caso sí”, explicó. Para el ejecutivo, esa trazabilidad se convertirá en un atributo cada vez más valorado por los mercados internacionales.
Al cierre de la conversación, Meding proyectó el potencial de la minería argentina y aseguró que, además de los proyectos más avanzados de San Juan, existen desarrollos en Salta, Catamarca y Mendoza que podrían consolidar al país como un actor estratégico en el abastecimiento mundial de cobre. “Tenemos muchos proyectos que pueden avanzar y apoyar esa transformación, además de aportar el cobre que necesita el mundo”, concluyó.
