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viernes, 31 julio, 2026

El aumento de las consultas por testosterona genera debate entre especialistas en Argentina

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Las consultas por el uso de testosterona para ganar energía o masa muscular aumentaron en la Argentina. Especialistas consultados explican en qué casos el tratamiento tiene beneficios comprobados, cuándo no está indicado y cuáles son los riesgos de utilizarlo sin un diagnóstico adecuado.

En el último tiempo, las consultas de personas que buscan consumir testosterona para ganar energía, masa muscular o mejorar el rendimiento aumentaron en la Argentina. Especialistas consultados por LA NACION coinciden en que se trata de una terapia de reemplazo hormonal eficaz cuando está correctamente indicada, pero advierten sobre los riesgos de utilizarla sin un diagnóstico adecuado.

La testosterona es un medicamento de venta bajo receta archivada en el país. Su prescripción es legal cuando existe una indicación médica. Las principales guías internacionales respaldan su uso en hombres con hipogonadismo confirmado, es decir, síntomas compatibles junto con niveles bajos de la hormona comprobados en al menos dos análisis realizados por la mañana. En mujeres, la indicación respaldada es el tratamiento del trastorno de deseo sexual hipoactivo durante la posmenopausia.

Ramiro Heredia, médico clínico del Hospital de Clínicas José de San Martín, señaló que “en los últimos años aumentó la cantidad de consultas por testosterona, especialmente entre varones de mediana edad que buscan una explicación para síntomas como cansancio, disminución de la libido, menor rendimiento físico o dificultades para ganar masa muscular”. Según explicó, muchas de esas consultas están impulsadas por recomendaciones de influencers, entrenadores personales o clínicas de “optimización hormonal”.

Heredia afirmó que esos síntomas pueden obedecer a múltiples causas, como obesidad, trastornos del sueño, estrés, depresión, enfermedades sistémicas, algunos medicamentos o el propio envejecimiento. Sostuvo que antes de considerar un tratamiento hormonal es indispensable realizar una evaluación clínica completa y confirmar el diagnóstico mediante estudios adecuados. “No es correcto indicar testosterona únicamente por síntomas o por un único análisis alterado”, afirmó. Agregó que el uso sin indicación respaldada por la evidencia puede aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares, metabólicas y oncológicas.

Lucrecia Mutti, integrante del Servicio de Endocrinología, Metabolismo, Nutrición y Diabetes del Hospital Británico, declaró: “La testosterona no es un suplemento, es una terapia de reemplazo hormonal”. Explicó que el tratamiento solo cuenta con respaldo científico en hombres con hipogonadismo orgánico confirmado. Aclaró que la terapia puede asociarse con eritrocitosis, infertilidad y un posible incremento del riesgo cardiovascular. En mujeres, indicó que la única indicación respaldada es el trastorno de deseo sexual hipoactivo durante la posmenopausia, y que el diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica integral.

Nicolás Villasante, jefe de la Sección de Andrología, Cirugía Reconstructiva y HPB del Hospital Alemán, señaló que alrededor del 6% de los hombres presenta hipogonadismo. Sostuvo que “el tratamiento de reemplazo con testosterona es una herramienta terapéutica fantástica y transforma la calidad de vida cuando está bien indicado”. En esos pacientes, mejora la vitalidad, el estado de ánimo, la función sexual, la fuerza muscular y la salud ósea. “El problema no es la testosterona en sí, sino a quién y cómo se le prescribe”, resumió.

Villasante también mencionó riesgos del uso inapropiado: infertilidad, disminución del tamaño testicular, aumento de glóbulos rojos (que incrementa el riesgo de trombosis y accidente cerebrovascular), posibles efectos sobre la próstata, acné, retención de líquidos y empeoramiento de la apnea del sueño.

Alejandra Belardo, jefa de la Sección de Climaterio del servicio de Ginecología del Hospital Italiano, coincidió en que algunas pacientes que utilizan testosterona para el trastorno de deseo sexual hipoactivo refieren sentirse con más energía, vitalidad o mejor descanso durante el tratamiento. Aclaró que esos efectos no han sido demostrados de manera consistente en estudios clínicos de calidad, por lo que la indicación debe limitarse a los escenarios respaldados por la evidencia científica.

El debate se instaló en las últimas semanas en los Estados Unidos, luego de que funcionarios de la administración de Donald Trump impulsaran medidas para facilitar el acceso a la prescripción de testosterona en hombres. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que los militares estadounidenses de 30 años o más serán sometidos a controles anuales para detectar un eventual déficit hormonal, con la posibilidad de acceder a terapia de reemplazo cuando exista una indicación médica.

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