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jueves, 23 julio, 2026

Detienen a mujer 14 años después por el asesinato de su amiga en Texas; el ADN fue clave

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Mayra Velásquez, de 42 años, fue arrestada el 17 de julio de 2026 por el homicidio de Irasema Chávez, ocurrido el 20 de enero de 2012 en Arlington, Texas. La detención se produjo tras la reapertura del caso en noviembre de 2024, cuando se aplicaron técnicas de genealogía genética que permitieron identificar a la sospechosa.

La detención de Mayra Velásquez por el asesinato de Irasema Chávez reabrió en Texas un caso que había permanecido sin resolver por más de 14 años. La mujer mexicana de 42 años fue arrestada el 17 de julio de 2026 por un homicidio ocurrido el 20 de enero de 2012 en Arlington, después de que la investigación fue reactivada con genealogía genética y nuevo análisis de ADN.

La reapertura del expediente ocurrió en noviembre de 2024, cuando las autoridades incorporaron el programa de genealogía genética investigativa con apoyo de la oficina del FBI en Dallas. Ese trabajo permitió generar nuevas líneas de investigación a partir de evidencia biológica recuperada desde 2012 y derivó en una orden de aprehensión.

El caso se centró en la muerte de Irasema Chávez, una mujer originaria de Allende, Nuevo León, que vivía en Arlington cuando fue asesinada dentro de su departamento en un complejo habitacional sobre South Collins Street. Familiares la encontraron sin vida después de no poder comunicarse con ella.

La autopsia estableció que Chávez murió tras recibir más de 100 heridas de arma blanca. Desde el inicio de las diligencias, los investigadores concluyeron que no había señales de ingreso forzado al inmueble, por lo que consideraron que la víctima conocía a la persona que entró al departamento.

Durante las primeras investigaciones, los agentes recuperaron material biológico que no correspondía a la víctima. También aseguraron grabaciones de videovigilancia en las que aparecía una persona entrando al edificio durante las horas previas al crimen. Esa información no bastó entonces para identificar a una responsable. El expediente quedó abierto durante años mientras las autoridades conservaron las pruebas y revisaron el caso sin obtener un nombre que permitiera judicializarlo.

La respuesta central al retraso de 14 años estuvo en el cambio tecnológico: el ADN levantado en la escena fue analizado otra vez con herramientas de genealogía genética, una técnica que permite establecer posibles vínculos familiares a partir de perfiles genéticos. Con ese procedimiento surgieron nuevas pistas y, después, evidencia adicional para solicitar la captura de Velásquez.

Las autoridades no informaron públicamente cuál fue esa evidencia complementaria. Tampoco detallaron el posible móvil del crimen ni explicaron cuál habría sido la relación entre ambas mujeres antes del homicidio.

Las autoridades identificaron a la víctima como Irasema Chávez y a la detenida como Mayra Velásquez. Los registros del caso coincidieron en que ambas eran originarias de Allende, Nuevo León, aunque residían en Arlington, Texas, cuando ocurrieron los hechos. La policía tampoco informó desde cuándo se conocían. Esa ausencia de ingreso forzado fue uno de los elementos que sostuvo desde el principio la hipótesis de que Chávez habría permitido la entrada a alguien de su entorno o, al menos, a una persona conocida.

Velásquez enfrentó un cargo de asesinato y fue puesta a disposición de las autoridades del condado de Tarrant tras la ejecución de la orden judicial. Su situación jurídica quedó sujeta al procedimiento penal previsto por la legislación de Texas. El proceso seguiría ante un juez de ese condado, que determinaría las siguientes etapas del caso conforme avanzara la causa. Hasta este momento, la información oficial no añadió datos sobre defensa, audiencia inicial o posibles medidas cautelares.

La genealogía genética investigativa se había convertido en Estados Unidos en una herramienta para revisar homicidios y otros delitos que permanecieron abiertos durante años, sobre todo cuando existían muestras biológicas preservadas. En este caso, la posibilidad de volver sobre el ADN recuperado en 2012 permitió retomar una indagatoria que había perdido impulso por falta de identificación. La mecánica consistió en comparar el perfil genético obtenido en la escena con herramientas especializadas capaces de detectar posibles conexiones familiares. A partir de esos resultados, los investigadores desarrollaron nuevas líneas de trabajo hasta reunir elementos suficientes para pedir la orden de arresto.

El homicidio de Chávez ocurrió dentro de su departamento en Arlington el 20 de enero de 2012. La captura de Velásquez se concretó casi una década y media después, el 17 de julio de 2026, tras la reactivación formal del caso en noviembre de 2024. Con esos datos, lo que se sabía del expediente era puntual: una víctima mexicana asesinada con violencia extrema, evidencia biológica preservada desde el inicio, una investigación sin resolver durante más de 14 años y una identificación obtenida cuando las nuevas técnicas forenses permitieron revisar de nuevo el material genético.

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