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jueves, 9 julio, 2026

Confitería del Molino: el edificio cumple 110 años y sigue siendo un símbolo del patrimonio porteño

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El edificio de la Confitería del Molino, ubicado en la intersección de las avenidas Rivadavia y Callao en la Ciudad de Buenos Aires, conmemora este 9 de julio su 110° aniversario desde su inauguración oficial en 1916.

La intersección de las avenidas Rivadavia y Callao, frente al Congreso Nacional, alberga el edificio de la Confitería del Molino. Este 9 de julio se cumplen 110 años desde su inauguración oficial en 1916.

El edificio fue diseñado por el arquitecto italiano Francesco Gianotti, quien también proyectó la Galería Güemes. La estructura se realizó con hormigón armado, un material considerado revolucionario para la arquitectura porteña de principios del siglo XX, y se utilizaron mármol de Carrara, arañas florentinas, cerámicas con aplicaciones de oro, bronces cincelados a mano y más de 170 metros cuadrados de vitraux, todos importados de Italia.

Según el arquitecto e historiador urbano Horacio Spinetto, autor de Cafés Notables de Buenos Aires, el edificio «fue un edificio de vanguardia absoluta para su tiempo» y se construyó «en ese estilo Art Nouveau que era la vanguardia en Europa en 1916».

La confitería fue un punto de encuentro para la vida política argentina. Diputados y senadores cruzaban la avenida para continuar discusiones legislativas, y por sus mesas pasaron presidentes como Marcelo T. de Alvear, Agustín P. Justo y Juan Domingo Perón, así como el dirigente socialista Alfredo Palacios. También fue frecuentada por escritores como Roberto Arlt, Oliverio Girondo, José Ingenieros y el poeta mexicano Amado Nervo.

Entre los hechos destacados de su historia se encuentra la creación del postre Leguisamo, solicitado por Carlos Gardel en homenaje al jockey Irineo Leguisamo, y el postre Imperial Ruso, creado por Cayetano Brenna en 1917. En el ámbito cultural, el tango Gricel fue inspirado en sus salones, y en 1996, Madonna alquiló el primer piso durante el rodaje de Evita para filmar el videoclip de Love Don’t Live Here Anymore.

El 23 de febrero de 1997, la confitería cerró definitivamente sus puertas. Ese mismo año fue declarada Monumento Histórico Nacional. En el año 2000, fue declarada Patrimonio por la UNESCO. A pesar de la protección legal, la estructura sufrió un abandono progresivo de más de dos décadas, con vandalismo e intrusiones.

En 2014, el Congreso de la Nación expropió el inmueble mediante la Ley 27.009 y lo incorporó a su patrimonio. La Comisión Administradora del Edificio del Molino impulsó el Plan Integral de Restauración (RIEM). Los trabajos incluyeron la recuperación de la azotea, la restauración de la torre, la reconstrucción de los leones alados mediante modelado 3D, y la reinstalación de los ocho vitrales de la cúpula, compuestos por más de cinco mil teselas de veinticinco tonalidades.

Actualmente, el edificio no funciona como confitería, pero ofrece visitas guiadas gratuitas bajo el programa Experiencia Molino. Los recorridos son con cupos limitados y requieren inscripción previa a través del sitio oficial, donde las vacantes se habilitan todos los viernes a las 12. Se encuentra en proceso una futura concesión gastronómica.

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