El Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles una resolución para limitar los poderes de guerra del presidente Donald Trump en relación con el conflicto con Irán, tras un cambio de postura de legisladores republicanos.
El Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles una nueva resolución destinada a limitar los poderes de guerra del presidente Donald Trump en relación con el conflicto con Irán, un día después de haber aprobado una medida similar y tras una intensa ofensiva política de la Casa Blanca para revertir apoyos dentro del bloque republicano.
La iniciativa fue rechazada por 50 votos en contra, 47 a favor y una abstención, luego de que dos senadores republicanos que habían respaldado el martes una resolución sobre poderes de guerra modificaran su posición. El senador Bill Cassidy, de Luisiana, votó en contra de la medida, mientras que Rand Paul, de Kentucky, optó por abstenerse.
La votación representó un giro respecto del resultado registrado apenas 24 horas antes, cuando el Senado había aprobado una resolución concurrente destinada a restringir la capacidad del presidente para mantener la participación militar estadounidense en el conflicto con Irán sin autorización explícita del Congreso.
Trump celebró rápidamente el resultado y destacó los cambios de posición de los legisladores republicanos. En una publicación en Truth Social escribió: “¡Esta votación pone a Irán en alerta!”.
El cambio de postura se produjo después de una jornada marcada por las gestiones de la Casa Blanca. Durante un almuerzo con senadores republicanos en el Capitolio, Trump expresó su malestar por el respaldo que algunos miembros de su partido habían brindado a las iniciativas impulsadas por demócratas y republicanos críticos de la estrategia militar de la administración.
Según relataron legisladores presentes, uno de los intercambios más tensos tuvo lugar entre Trump y Cassidy. El senador explicó posteriormente que reclamó mayor información sobre la evolución del conflicto.
“Me puse de pie y dije: ‘No le han dicho al pueblo estadounidense lo que está pasando. Se suponía que duraría cuatro semanas, pero ya han pasado cuatro meses. No hemos alcanzado nuestros objetivos iniciales y quiero saber qué está sucediendo’”, declaró Cassidy ante periodistas tras la reunión.
Sin embargo, horas después el senador anunció que había recibido información adicional por parte de altos funcionarios de la administración y modificó su posición.
“Quiero agradecer al vicepresidente Vance y al enviado especial Witkoff por la completa sesión informativa de esta tarde sobre Irán. Agradezco la rápida invitación a la Casa Blanca para abordar muchas de mis inquietudes”, escribió Cassidy en la red social X.
Rand Paul también explicó públicamente las razones de su abstención. Aunque reiteró que mantiene sus objeciones respecto a la expansión de los poderes presidenciales en materia militar, señaló que atendió un pedido directo del mandatario.
“Mi opinión sobre el debate en torno a la guerra y el poder ejecutivo no ha cambiado y he votado en ese sentido en varias ocasiones. Pero dado que las hostilidades parecen haber terminado y el Presidente me pidió que considerara su postura negociadora, así lo haré. Mi abstención es una forma de darle al Presidente más margen de maniobra para negociar una paz duradera”, afirmó.
La votación también estuvo influida por las ausencias registradas en la sesión del martes. Durante la reunión con los republicanos, Trump criticó a los senadores Dave McCormick y Mitch McConnell por no haber participado en aquella votación. McConnell permanecía hospitalizado, mientras que McCormick viajaba junto al presidente a bordo del Air Force One rumbo a un acto en Pensilvania.
El debate sobre las facultades presidenciales para actuar militarmente contra Irán se ha convertido en uno de los principales focos de tensión entre el Congreso y la Casa Blanca desde comienzos de año. La votación del miércoles constituyó la undécima ocasión en que el Senado analizó una medida vinculada a los poderes de guerra respecto de Irán.
Los republicanos impulsaron la votación con el objetivo de bloquear una iniciativa que había avanzado previamente en comisión. Los demócratas habían postergado su tratamiento en el pleno para asegurarse el respaldo necesario, pero la estrategia de la Casa Blanca logró modificar el escenario político.
Trump también cuestionó en las últimas semanas a otros miembros de su partido que respaldaron resoluciones similares. Tras la aprobación de una medida concurrente en la Cámara de Representantes a principios de junio, calificó a los republicanos que la apoyaron como “oportunistas” y sostuvo que su conducta era “antipatriótica”.
Más tarde, luego de la aprobación de una resolución en el Senado el martes, llamó “perdedores” a los cuatro republicanos que votaron junto a la oposición y afirmó: “Estos senadores solo me han hecho el trabajo más difícil”.
Pese al revés sufrido este miércoles, los demócratas mantienen sus cuestionamientos sobre el alcance de la autoridad presidencial en materia militar. El senador Tim Kaine, uno de los principales promotores de las resoluciones sobre poderes de guerra, sostuvo que la participación del Congreso sigue siendo necesaria incluso después del acuerdo preliminar alcanzado entre Washington y Teherán.
“Creo que es un buen momento para someter a votación la idea de decir: ‘Oye, si realmente estamos en un período de cierta estabilidad, no permitamos que todo vuelva a empezar sin que el Congreso participe en esa decisión’”, declaró Kaine la semana pasada.
La derrota de la resolución consolidó temporalmente la posición de Trump en el Senado y redujo la presión legislativa sobre la estrategia de la Casa Blanca frente a Irán, aunque el debate sobre los límites de la autoridad presidencial en tiempos de conflicto continúa abierto en el Congreso estadounidense.
