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sábado, 20 junio, 2026

Qué le sucede al cuerpo al eliminar el cigarrillo y cómo evitar la adicción a la nicotina

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El abandono del tabaco desencadena una serie de cambios fisiológicos que pueden comenzar a los 20 minutos del último cigarrillo. Expertos detallan la recuperación progresiva del organismo y las estrategias para dejar el hábito.

Fumar tabaco es un hábito que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), provoca más de ocho millones de muertes por año. Cada cigarrillo contiene más de 7.000 sustancias químicas, entre ellas compuestos tóxicos y carcinógenos que afectan pulmones, corazón y otras estructuras vitales. La exposición constante a estos productos daña progresivamente los tejidos, deteriora la función respiratoria y cardiovascular, y aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas graves.

La nicotina, principal componente adictivo, desencadena reacciones en el sistema de recompensa del cerebro que generan dependencia física y psicológica. Sumado a los rituales y hábitos cotidianos asociados al consumo, abandonar el cigarrillo requiere en muchos casos varios intentos.

Qué sucede en el cuerpo cuando se deja de fumar

Según la Cleveland Clinic, abandonar el hábito empieza a cambiar el cuerpo en cuestión de minutos: bajan la presión arterial y la frecuencia cardíaca, mejora la oxigenación y, con el tiempo, desciende el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y varios cánceres.

El neumólogo Humberto Choi, de la Cleveland Clinic, explicó a National Geographic que muchas personas notan mejoras en la frecuencia cardíaca y la respiración poco después de dejar el tabaco. En las semanas siguientes también puede mejorar la función pulmonar, disminuir la tos y aumentar la tolerancia al ejercicio.

Pasadas las ocho horas, el monóxido de carbono en sangre baja hacia niveles más normales y el oxígeno aumenta, de acuerdo con Healthline y la Cleveland Clinic. 24 horas después, la nicotina en sangre cae hasta un nivel despreciable y baja la probabilidad de sufrir un infarto.

Pasados los primeros dos días, las terminaciones nerviosas empiezan a recuperarse y puede mejorar el gusto y el olfato, indica la American Lung Association. A las 72 horas, los bronquios comienzan a relajarse y se abren más, lo que facilita la respiración.

Entre uno y tres meses, mejora la circulación y hacer ejercicio puede resultar más fácil. Expertos de la Asociación Estadounidense del Pulmón agregan que hacia las dos semanas la función pulmonar puede aumentar hasta 30%. Entre uno y nueve meses, suele haber menos tos, menos congestión nasal y menos falta de aire.

Los efectos de dejar de fumar con el paso de los años

Después de un año sin fumar, el riesgo de enfermedad cardíaca se reduce a la mitad frente al de una persona que sigue fumando, según la Cleveland Clinic. La cardióloga Marie Robertson, directora científica de la Asociación Estadounidense del Corazón, dijo a National Geographic que “en los dos primeros años después de dejar de fumar, se reduce considerablemente el riesgo excesivo”. A los 10 años, el riesgo de fallecer por enfermedad cardiovascular cae un 63% frente al de los fumadores.

Entre 20 y 30 años después de abandonar el tabaco, el riesgo cardiovascular desciende hasta el de una persona que nunca incorporó el hábito. Farhad Islami, director científico sénior de la Sociedad Americana del Cáncer, dijo a National Geographic que “después de 10 años, el riesgo de muerte por cáncer de pulmón es la mitad del riesgo que corren los fumadores actuales”. Según un estudio de 2023 del que fue coautor, entre 20 y 29 años después de dejar de fumar el riesgo de morir por cáncer baja alrededor de 90%.

Por qué cuesta abandonar el tabaco y cómo sobrellevar las primeras semanas

La investigadora Luba Yammine, de UTHealth Houston, mencionó a National Geographic que “la nicotina es la sustancia más adictiva que existe”. La abstinencia puede traer antojos, hambre e irritabilidad. Mayo Clinic coincide en que las ansias pueden resultar agobiantes, aunque suelen bajar en pocos minutos y se vuelven más llevaderas después de las primeras semanas.

El componente conductual también pesa, porque muchas rutinas diarias quedan asociadas al cigarrillo. Choi resumió: “El hábito no desaparece rápidamente”. Entre las herramientas más habituales se encuentran los parches, chicles de nicotina y medicamentos. Mayo Clinic suma actividad física, técnicas para identificar desencadenantes, apoyo social, asesoramiento y un plan para prevenir recaídas.

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