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viernes, 12 junio, 2026

Migrantes en Tenerife piden al papa León XIV ser vistos como personas, no como números

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Durante la visita del pontífice al centro de acogida Las Raíces, dos migrantes expresaron su agradecimiento y solicitaron respeto y dignidad para quienes llegan a Canarias por la ruta migratoria atlántica.

La Laguna (Tenerife), 12 jun (EFE).- Migrantes alojados en el centro de acogida Las Raíces, en Tenerife, pidieron este viernes al papa León XIV que no se les mire “solo como emigrantes, números o documentos, sino como personas con historia, con sueños, con familias y con esperanza”. La petición fue formulada durante la visita del pontífice a ese espacio, gestionado por la organización Accem, como parte de su viaje a España.

En representación de los usuarios, hablaron Theodor Faye, de nacionalidad nigeriana, y la joven Bousso Diouf. “No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, afirmó Diouf ante el papa. Y agregó: “Nuestra humanidad debe estar siempre por encima de cualquier condición legal”.

La visita se produjo el mismo día en que entró en vigor el Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea, que introduce medidas de blindaje fronterizo, disuasión y aceleración de expulsiones, además de ayudas a países bajo presión migratoria como España.

Los migrantes agradecieron al pontífice su sensibilidad. “Gracias por escuchar a las personas migrantes, a las familias que dejaron su país y empezaron una nueva vida lejos de casa. Muchas veces el camino es difícil. Hay miedo, tristeza y también soledad. Pero sus palabras nos dan fuerza y esperanza para seguir adelante”, dijo Theodor.

“Venimos con sueños sencillos: trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad. Y sentimos que usted mira a las personas migrantes con respeto y con cariño”, añadió.

Bousso, quien se presentó “en nombre de muchas personas emigrantes que han dejado atrás su hogar, su familia y su vida buscando seguridad, paz y dignidad”, recordó: “Venimos de países donde la pobreza, la violencia, la guerra, la persecución y la falta de oportunidades nos obligaron a partir”.

“Nadie abandona su tierra, su familia y sus raíces por voluntad propia cuando puede vivir en paz. Dejamos atrás nuestros recuerdos, nuestros seres queridos y una parte de nuestro corazón, con la esperanza de encontrar una vida mejor”, sostuvo.

También señaló que “el camino hasta llegar aquí no fue fácil. El trayecto estuvo lleno de miedo, dolor e incertidumbre. Cruzar rutas peligrosas, especialmente el océano Atlántico hacia Canarias, significa enfrentarse al hambre, al frío, a la desesperación y, muchas veces, a la muerte”.

“Muchos hermanos y hermanas perdieron la vida en el mar, y otros siguen sufriendo en silencio, víctimas de mafias que se aprovechan de la necesidad y del sufrimiento humano”, agregó.

Luego formuló una “petición sencilla pero profundamente humana”: “Dignidad”. “Pedimos que las fronteras no se conviertan en muros de indiferencia. Que no se nos mire solo como emigrantes, números o documentos, sino como personas con historia, con sueños, con familias y con esperanza. Nuestra humanidad debe estar siempre por encima de cualquier condición legal”, concluyó.

En el centro Las Raíces, la mayoría de los alojados son de Senegal, Gambia y Mali; todos llegaron a Canarias en cayuco y suelen permanecer alrededor de uno o dos meses antes de ser trasladados a otros lugares de acogida en la península. Actualmente hay 685 personas acogidas, aunque en 2024 se alcanzaron cifras de entre 2.000 y 3.000 debido al repunte en la llegada de embarcaciones.

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