La tecnología de vehículos autónomos ya está disponible en ciudades como San Francisco, Los Ángeles y Austin a través de la aplicación Uber. La empresa Waymo, filial de Google, opera estos autos que se manejan sin chofer.
Uber cuenta con autos sin chofer en varias ciudades de Estados Unidos. La tecnología, desarrollada por Waymo, filial de Google, ya está disponible en San Francisco, Los Ángeles, Austin, Phoenix, Miami y Atlanta. Al solicitar un servicio, la aplicación puede asignar un vehículo autónomo, aunque el usuario tiene la opción de rechazarlo y solicitar un conductor humano.
Elon Musk, CEO de Tesla, afirmó durante el Samson International Smart Mobility Summit en Tel Aviv: “Dentro de cinco años y, sin duda, dentro de diez… probablemente el 90% de la distancia recorrida será conducida por la IA en un auto autónomo”. Agregó: “Así que, en general, dentro de diez años será algo bastante inusual conducir tu propio auto”.
Nvidia anunció un acuerdo con Uber para desplegar 100.000 robotaxis a partir de 2027. Los directores ejecutivos de Uber, Tekedra Mawakana y Dmitri Dolgov, declararon en febrero: “Estamos escalando a una realidad comercial, sentando las bases para operaciones de transporte bajo demanda en 20 ciudades adicionales en 2026, incluidas Tokio y Londres”.
David Farrell, senior vice president de Red Hat para América, declaró a LA NACION: “Creo que el futuro es el de los robots y la IA. Ya estamos viendo robots en la producción industrial, en las líneas de producción de automovilismo, por ejemplo. Los autos autónomos llegarán pronto a la Argentina”.
Dara Khosrowshahi, CEO global de Uber, dijo en una entrevista con LA NACION: “El mundo va a cambiar muchísimo entre hoy y el 2035. Creo que tarde o temprano el delivery de comida a través de drones será una realidad”. Al ser consultado sobre su llegada a Argentina, sostuvo que eventualmente cree que sí.
Según la página web de Waymo, sus vehículos registraron un 92% menos de accidentes con lesiones graves, un 83% menos de activaciones de airbags y un 82% menos de accidentes que causan lesiones en comparación con un conductor humano promedio en las mismas ciudades.
El funcionamiento de estos vehículos combina entrenamiento en simulaciones y calles reales, inteligencia artificial y datos de GPS. Antes de operar en una nueva zona, se genera un mapa detallado que incluye marcadores de carriles, señales de alto y pasos peatonales. El sistema de percepción lee datos del entorno y, con IA, identifica peatones, ciclistas y vehículos detenidos, y anticipa comportamientos potenciales.
La tecnología plantea dilemas, como accidentes ocurridos —por ejemplo, un vehículo Tesla con piloto automático que impactó contra una pareja y causó dos muertes—, y cuestiones sobre responsabilidad civil, impacto laboral y posible aumento del tráfico.
