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domingo, 17 mayo, 2026

Expertos recomiendan tres frutas para mejorar el sueño y el momento ideal para consumirlas

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Especialistas de la Cleveland Clinic y la Fundación Española de la Nutrición señalaron que el kiwi, las cerezas y la banana pueden contribuir a un descanso de mejor calidad. El insomnio afecta a un tercio de la población adulta mundial y estas frutas aportan compuestos que regulan los ritmos circadianos.

Especialistas de la Cleveland Clinic, institución médica estadounidense, y de la Fundación Española de la Nutrición (FEN) identificaron al kiwi, las cerezas y la banana como recursos naturales que pueden mejorar la calidad del sueño. El insomnio afecta a un tercio de la población adulta a nivel global, y estas frutas contienen compuestos que regulan los ritmos circadianos, facilitan la conciliación del descanso y prolongan las fases profundas del sueño, según publicó la revista UHN Plus, Salud.

Las tres frutas principales para mejorar el sueño

El kiwi posee una combinación de nutrientes especialmente útil para quienes padecen dificultades para dormir. Aporta serotonina, melatonina, folato, fibra y actidina, una enzima que ayuda en la digestión de proteínas y disminuye la hinchazón nocturna. Brinda además más vitamina C que la naranja, lo que suma propiedades antioxidantes y contribuye a reducir el estrés oxidativo, un factor vinculado al deterioro de la calidad del sueño.

Según estudios internacionales citados por la Cleveland Clinic, consumir dos kiwis una hora antes de dormir mejora la calidad del sueño entre un 20% y un 30% en personas con insomnio leve. Debido a su bajo índice glucémico, se evitan picos de azúcar en sangre que pueden interrumpir el sueño profundo.

Las cerezas, en particular las variedades ácidas, son una de las escasas fuentes alimentarias directas de melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. Aportan además polifenoles que reducen la inflamación cerebral y contribuyen a la hidratación, con 83,7 gramos de agua por cada 100 gramos de fruta. Su bajo índice glucémico asegura la liberación sostenida de nutrientes, promoviendo ritmos circadianos estables.

Según investigaciones de las revistas Women’s Health y Adeslas, un vaso de jugo de cereza antes de dormir eleva los niveles de melatonina entre un 15% y un 20%, prolonga el sueño REM y reduce los despertares nocturnos. Al consumirse en forma de infusión o frescas, las cerezas optimizan su efecto antiinflamatorio, especialmente en personas con estrés crónico.

La banana combina triptófano y vitamina B6 —precursores esenciales de serotonina y melatonina— con magnesio y potasio, minerales que relajan el sistema nervioso y previenen calambres nocturnos. Esta fórmula facilita la conciliación del sueño y puede reducir el tiempo necesario para dormirse hasta en un 25%. Este alimento resulta especialmente útil para deportistas y personas con ansiedad, dados sus efectos sobre la relajación muscular. Estudios difundidos en la revista Nutrients sostienen que consumir una banana madura antes de dormir equilibra los electrolitos y mejora la calidad general del descanso.

Cuándo y cómo consumirlas para obtener mejores resultados

El momento del consumo es determinante para aprovechar los beneficios de estas frutas. Según la revista especializada en salud, la recomendación es ingerir una o dos unidades de kiwi, un puñado de cerezas o una banana aproximadamente una hora antes de acostarse. Los expertos advierten que combinarlas con azúcares refinados o grasas puede ralentizar la digestión y reducir su efectividad.

Las personas diabéticas deben moderar las porciones debido al índice glucémico de estas frutas, y quienes padecen alergias o reflujo deben consultar a un profesional de la salud antes de sumarlas a su rutina nocturna. Preparar infusiones o licuados también es una alternativa para variar el consumo.

Incorporar estas frutas a la rutina nocturna resulta más efectivo cuando se acompaña de otros hábitos saludables. Según UHN Plus, Salud, los especialistas sugieren evitar el uso de pantallas antes de dormir y mantener horarios regulares de descanso para potenciar los efectos de los nutrientes presentes en estas frutas. Además, estas estrategias alimentarias y conductuales funcionan mejor en conjunto: ninguna por sí sola garantiza un descanso reparador, pero su combinación sostenida en el tiempo genera cambios concretos en la calidad del sueño.

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