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jueves, 2 julio, 2026

Nutricionista advierte que tomar agua antes de dormir puede alterar el sueño

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La especialista Ana Chezzi explicó en LN+ por qué el hábito de beber un vaso de agua antes de acostarse no es recomendable y ofreció pautas para mejorar la digestión y el descanso.

El hábito de llevar un vaso de agua a la mesita de luz antes de dormir es común en muchos hogares argentinos, pero la nutricionista Ana Chezzi advirtió que no es lo más recomendable. Durante su participación en el programa LN+, la especialista explicó que esta acción puede interferir con la conciliación del sueño.

“Tomarse ese vaso antes de irse a dormir no es lo mejor porque licúa los jugos digestivos”, señaló Chezzi. “Si cenamos pesado, hay que tratar de evitar el agua antes de dormir”, insistió. La experta recomendó consumir agua preferentemente antes de las comidas y a lo largo del día, para alcanzar un litro y medio o dos litros cada veinticuatro horas.

Consultada sobre el momento ideal para la última comida del día, la nutricionista indicó: “Lo ideal sería comer tipo ocho de la noche. Después estar en familia y finalmente dormir. Lo ideal es que la cena sea muy liviana”. También sugirió dosificar la cantidad de leche, crema y manteca en las comidas para facilitar la digestión.

“El aparato digestivo trabaja todo el tiempo: no espera a que uno se despierte”, afirmó Chezzi. Respecto a la asimilación de los alimentos, recomendó esperar al menos una hora después de cenar antes de acostarse. Además, advirtió que “es más caro comer sano que comprar un paquete de fideos y tirarle crema”.

La especialista también segmentó las franjas horarias ideales para consumir distintos alimentos. En el desayuno, sugirió priorizar proteínas y grasas saludables, mientras que los hidratos de carbono serían más convenientes si se planea realizar actividad física. Asimismo, criticó la práctica de dar a los niños galletas y jugos envasados, señalando que “en realidad es puro azúcar” y que estos productos contienen jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), que genera picos de glucemia y puede ser adictivo.

Finalmente, Chezzi abordó la relación entre alimentación y estados de ánimo. “Cuando estás enojado, triste o deprimido, no te comés una ensalada, sino algo alto en hidratos de carbono, que produce una sensación de placer enorme”, explicó. Esto puede generar un círculo vicioso en el que cada vez que uno se siente mal recurre a alimentos poco saludables. Como cierre, recomendó que “por día se pueden comer hasta cuatro yemas”.

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