El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó nuevas medidas restrictivas que buscan aumentar la presión económica sobre el gobierno cubano, en un contexto de movilizaciones oficialistas y críticas internacionales.
WASHINGTON – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el viernes la imposición de nuevas sanciones dirigidas a incrementar la presión sobre el gobierno de Cuba, en medio de una crisis económica en la isla. Las medidas, detalladas en un decreto presidencial, se enfocan en bancos extranjeros que colaboren con el régimen cubano, así como en personas y entidades vinculadas a los sectores energético, minero y otros. También se incluyen restricciones migratorias y sanciones a quienes sean declarados culpables de «graves violaciones de los derechos humanos».
El anuncio se produce el Día de los Trabajadores, jornada en la que el gobierno cubano convocó a una manifestación frente a la embajada estadounidense en La Habana, encabezada por el líder revolucionario Raúl Castro y el presidente Miguel Díaz-Canel. Las autoridades reportaron la participación de varios cientos de miles de personas, mientras que el canciller Bruno Rodríguez calificó las nuevas sanciones como «medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas».
Además del embargo vigente desde 1962, Washington impuso en enero un bloqueo petrolero que solo permite la entrada de un buque con crudo ruso. La economía cubana enfrenta una profunda crisis, con el turismo reducido a la mitad, la producción de níquel y cobalto detenida, y el sector tabacalero afectado por la escasez de combustible. A pesar de las tensiones, ambos países mantienen conversaciones diplomáticas, con reuniones de alto nivel realizadas el 10 de abril en La Habana.
Durante la concentración, el gobierno afirmó haber recolectado más de seis millones de firmas «por la patria y por la paz», aunque opositores cuestionan las condiciones de recolección. Miles de cubanos también se congregaron en otras ciudades del país, según imágenes de la televisión estatal.
