La actriz, directora y dramaturga Elisa Carricajo, integrante del grupo Piel de Lava, publicó su primer libro «Esto también es Tarot», donde vincula las cartas con la cultura pop, el cine y la literatura como herramienta de narración y reflexión personal.
Hace unos 20 años, a la actriz, directora y dramaturga Elisa Carricajo –también integrante del grupo Piel de Lava– le regalaron un mazo de cartas de Tarot. Cuenta que no tenía conocimiento sobre esta práctica y que guardó el mazo hasta que, tiempo después, una compañera de teatro la invitó a estudiar Tarot una vez por semana durante un año. Así comenzó su incursión en el mundo de las 78 cartas, divididas en arcanos mayores y menores.
Ese recorrido culmina ahora con la publicación de su primer libro, Esto también es Tarot, editado por el sello independiente Hijas de Kore. La obra fue presentada el miércoles en la Feria del Libro junto al cineasta Mariano Llinás, y el viernes la autora dialogó con la periodista Alejandra Rodríguez Ballester en el espacio cultural Clarín-Ñ del predio de La Rural.
Carricajo explica que el impulso inicial no fue literario sino práctico: comenzó a escribir como ayuda mnemotécnica, asociando cada carta a canciones, libros, películas o experiencias personales. “Trabajé mucho con la idea de la cultura pop, con temas comunes que pudiera asociar a estas barajas”, señala. Luego compartió sus anotaciones con Leticia Pogoriles y Mercedes Dellatorre, ambas editoras y conocedoras del Tarot, y así surgió el libro.
“Son lenguajes antiguos, de otra época, que no conocemos, difíciles de decodificar. Mi intención fue acercar el Tarot a cualquier persona, narrarlo desde mi experiencia”, afirma la actriz, que actualmente participa en las obras Petróleo y Parlamento en el Teatro Picadero.
Durante la charla, Carricajo ofreció una aclaración sobre el Tarot de Marsella, su referencia principal: “Está construido de un modo muy patriarcal, binario. Lo masculino aparece asociado a la acción y la valentía, mientras que lo femenino a lo receptivo. Parte del trabajo del libro consiste en reinterpretar esas categorías: cuando vemos una figura masculina, no necesariamente hablamos de género, sino de acción”.
Para la autora, el Tarot es una herramienta de creación ficcional: una estructura narrativa, una forma de organizar y contar el mundo. “Es como si cortáramos la historia en pedacitos y la volviéramos a armar”, grafica. También lo compara con una “religión sin dios ni patria” y sostiene que “hay que alfabetizarse espiritualmente, aprender un poco, aunque más no sea como un juego de narración”.
Carricajo no usa el Tarot para predecir el futuro: “No creo tener esa capacidad. Es un tipo de trabajo terapéutico, una forma de formular preguntas. Sacando las cartas, habilitamos el contacto con energías superiores o conectamos con una zona con la que nunca conectamos”. Define la práctica como “un pensamiento lateral que no pide explicación, una herramienta hermosa para trabajar dudas y preguntas, simple y que nos reúne con otras humanidades”.
Como ejemplo, menciona que “cuando Pixar hace películas, utiliza lenguaje espiritual para narrar, un personaje enfrenta una dificultad y luego la supera. Es el camino del héroe, como en Kung Fu Panda. Este esquema también aparece en Mary Poppins, Star Wars, Shakespeare o El diablo viste a la moda”. Concluye: “Ese lenguaje lejano, el del Tarot, ya está contado en nuestras vidas cotidianas”.
