Dos fenómenos globales, aparentemente dispares, evidencian cómo herramientas de inteligencia artificial de bajo costo están democratizando y transformando la creación de contenido visual a escala masiva.
Un estudiante colombiano de diseño industrial, William Rico, utilizó inteligencia artificial para crear ‘frutinovelas’, una fusión entre el drama de las telenovelas tradicionales y videos cortos protagonizados por frutas. Su contenido, difundido en TikTok e Instagram, alcanzó decenas de millones de reproducciones en pocos días. A miles de kilómetros, en Irán, se desarrollaron animaciones con estética LEGO, también generadas con IA, para difundir propaganda militar antiestadounidense, logrando una amplia circulación.
Ambos casos, pese a sus diferencias temáticas y de objetivo, comparten una base tecnológica común. Plataformas como Runway, Sora o Kling permiten generar escenas completas a partir de descripciones de texto (prompts), con un costo accesible. Planes profesionales parten desde los 8 dólares mensuales, y un presupuesto aproximado de 120 dólares puede ser suficiente para producir este tipo de contenidos virales.
Esta estandarización tecnológica permite que, con las mismas herramientas, se pueda crear desde ficción absurda hasta narrativa política sofisticada. Expertos y consultoras analizan el impacto de esta tendencia, que abarata costos y podría reconfigurar la cadena de valor audiovisual tradicional, planteando interrogantes sobre el futuro de las productoras y los perfiles técnicos involucrados.
