18 C
Buenos Aires
sábado, 18 abril, 2026

El encuentro entre Ricardo Güiraldes y Juan Carlos Dávalos: una amistad literaria forjada en Salta

Noticias Relacionadas

A través de cartas publicadas en la revista Sur, se reconstruye el primer encuentro entre los escritores Ricardo Güiraldes y Juan Carlos Dávalos en 1921, un episodio que marcó el inicio de una amistad y un intercambio cultural entre la pampa y el norte argentino.

La correspondencia personal suele ser una fuente valiosa para reconstruir episodios históricos y biográficos. Un ejemplo se encuentra en las cartas del escritor Ricardo Güiraldes, publicadas póstumamente por Victoria Ocampo en el primer número de la revista Sur en 1931.

En una de ellas, fechada el 22 de julio de 1921 en Salta, Güiraldes relata a su madre los detalles de su viaje por el norte argentino con su esposa, Adelina del Carril. Tras describir el paisaje y la ciudad, el autor de Don Segundo Sombra se dirigió hacia San Lorenzo, con la esperanza de visitar al escritor salteño Juan Carlos Dávalos, a quien no conocía personalmente.

El relato del trayecto es una pieza literaria en sí misma, donde Güiraldes pinta el valle de Lerma y el campo de la batalla de 1813. Durante el camino, un encuentro fortuito marcó el inicio de una amistad. «Tal vez un simple aviso del instinto», escribió Güiraldes, los llevó a reconocer en un jinete a Dávalos. Tras pasar de largo y envolverlo en polvo, Güiraldes bajó del auto para presentarse.

La anécdota del encuentro es reveladora: sin cartas de presentación, Güiraldes se identificó simplemente como «colega suyo». Dávalos, reconociéndolo, le extendió la mano y lo saludó diciendo: «Usted es un gran gaucho». Según el relato epistolar, en ese momento «nuestra amistad queda pactada».

Esta conexión se profundizó meses después, cuando Güiraldes, ya de regreso en su estancia «La Porteña» en San Antonio de Areco, escribió al escritor francés Valery Larbaud elogiando la estadía en la estancia de Dávalos, en la frontera de Salta y Jujuy. En su carta, describe con admiración el vasto paisaje, la fauna y la vida gaucha, e incluso menciona a personajes como el gaucho Isea, de quien aprendió relatos tradicionales.

Este intercambio no solo consolidó una amistad entre dos figuras centrales de la literatura argentina de principios del siglo XX, sino que también facilitó un diálogo cultural entre las tradiciones de la pampa y el noroeste, legado que quedó plasmado en sus obras y correspondencia.

Últimas Publicaciones