La artista, reconocida por su extensa y prolífica trayectoria iniciada públicamente a una edad avanzada, murió en Buenos Aires. Su obra, desarrollada durante más de ocho décadas, ganó notoriedad en los últimos treinta años.
Ides Kihlen, una de las pintoras más longevas de la Argentina, falleció este martes a los 108 años en la Ciudad de Buenos Aires. Según informaron allegados, su deceso se produjo sin que mediara una enfermedad prolongada.
Kihlen, nacida en Santa Fe en 1917, dedicó su vida al arte, aunque su obra permaneció fuera del circuito público durante más de ochenta años. Recién a los 84 años comenzó a exponer y a recibir reconocimiento, disfrutando de la visibilidad de su trabajo durante casi tres décadas.
Su formación artística fue diversa. Ingresó a los 14 años en la Escuela de Artes Decorativas y, de forma paralela, estudió piano en el Conservatorio Nacional, disciplina en la que también compuso y grabó. Además, cursó estudios en psicología y escribió poesía.
La artista describía la pintura como una «adicción» y una actividad constante en su vida. «Me levanto y lo primero que hago es ir al taller, a ver qué pasó con lo que hice el día anterior», declaró en una entrevista a los 87 años. Su método de trabajo era singular, ya que durante años pintaba en el suelo, sobre grandes telas, cartones, papel de diario e incluso en las páginas de libros.
Kihlen se caracterizó por mantener una independencia férrea respecto al mercado del arte. No titulaba ni fechaba sus cuadros, destruyó una cantidad considerable de sus obras y nunca buscó activamente premios o concursos. «Primero estaba mi pintura y mi piano», solía decir sobre sus prioridades.
Vivió gran parte de su vida sola, dedicada por completo a la creación. Hasta los 97 años mantuvo la costumbre de pintar en el suelo de su departamento en la Avenida Alvear. Durante la pandemia, sus hijas se mudaron a vivir con ella, lo que implicó un reordenamiento de su espacio de trabajo.
La pintora conservó su autonomía y vitalidad hasta una edad muy avanzada, atribuyendo su estado a ser un «fenómeno de la naturaleza». Su legado artístico, marcado por la experimentación y la libertad creativa, queda ahora para su estudio y apreciación por parte del público y la crítica.
