El escritor mexicano presenta ‘Los héroes numerados’, una obra donde explora el fútbol como un fenómeno cultural que trasciende lo deportivo, vinculándolo con ritualidad, política e identidad.
En su último libro, Los héroes numerados (Seix Barral), el escritor mexicano Juan Villoro aborda el fútbol desde una perspectiva que trasciende lo meramente deportivo, envolviéndolo en ecos míticos y sociales. La obra, estructurada como un diccionario de gramática futbolera, cruza crónica, ensayo y memoria para analizar los grandes elementos del juego.
Villoro señala que la afición en los estadios funciona como «el coro parlanchín de las tragedias griegas», mientras que las camisetas pueden verse como sudarios o reliquias. Para el autor, «ser hincha de un equipo es una forma laica de ejercer la religiosidad», destacando el sentido de pertenencia y comunidad que genera.
El libro rastrea los orígenes sagrados del juego, remontándose a los olmecas alrededor del año 1600 a.C., quienes creaban esferas de hule que, en ocasiones, mezclaban con cenizas de los muertos, convirtiendo la pelota en un símbolo de resurrección. Villoro recuerda que el juego de pelota prehispánico era una representación sacramental de la cosmología.
Más allá del ritual, el autor también explora las «cajas de resonancia» mundanas que rodean al fútbol, como los contextos políticos y sociales de los mundiales. Ejemplifica con anécdotas del Mundial de Italia 90, mencionando conflictos como el de Madonna con el Vaticano o la polémica presencia de la política y actriz porno conocida como «la Chicholina».
Villoro extiende su análisis a la geopolítica, vinculando el fútbol con eventos como el Mundial organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México. Reflexiona sobre cómo, durante décadas, el fútbol fue para México un mecanismo de compensación frente a su poderoso vecino del norte, y cómo figuras como Henry Kissinger entendieron el valor geopolítico de este deporte, llegando a involucrarse en episodios controvertidos durante los mundiales de Argentina 1978 e Italia 1990.
La obra se presenta como una reflexión profunda sobre cómo el fútbol condensa y explica dimensiones diversas de la experiencia humana, desde lo sagrado hasta lo político.
