El vicepresidente estadounidense JD Vance visitará Budapest días antes de los comicios legislativos, en un contexto donde el resultado podría reconfigurar las dinámicas internas de la Unión Europea y sus relaciones externas.
Las elecciones legislativas del 12 de abril en Hungría se presentan como un evento con potenciales repercusiones significativas para la Unión Europea (UE). El primer ministro Viktor Orbán, en el poder desde 2010, busca un nuevo mandato en un contexto marcado por tensiones con Bruselas, especialmente por el bloqueo húngaro a la ayuda común a Ucrania.
En este escenario, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, tiene previsto visitar Hungría los días 7 y 8 de abril para reunirse con Orbán y pronunciar un discurso sobre la asociación bilateral, según informó su oficina. Esta visita es interpretada por analistas como un respaldo político en un momento crucial.
Para Zsuzsanna Vegh, coordinadora de programas del German Marshall Fund, un quinto mandato de Orbán podría limitar aún más «la capacidad de la UE para hablar con una sola voz», especialmente en política exterior. «El dirigente incluso se sentiría ‘envalentonado’, porque cuenta con el apoyo del presidente estadounidense», destacó.
En cambio, Zoltán Kiszelly, del grupo de pensamiento progubernamental Századvég, considera que será posible llegar a acuerdos, ya que la UE necesita la unanimidad para sus decisiones y Hungría requiere desbloquear fondos europeos para su economía.
La política exterior húngara bajo Orbán ha incluido un acercamiento a líderes latinoamericanos. A fines de marzo recibió al presidente argentino Javier Milei, en un encuentro que la Casa Rosada enmarcó en «la defensa de los valores occidentales». También se entrevistó en febrero con el presidente chileno José Antonio Kast, para discutir la lucha contra la migración ilegal.
En caso de un cambio de gobierno, los analistas no prevén un giro incondicionalmente proeuropeo por parte de la oposición liderada por Peter Magyar. «Llevaría a cabo una política soberanista, aunque constructiva, respecto a la UE, y seguiría oponiéndose a la inmigración», opina Vegh. Kiszelly agrega que el «veto húngaro desaparecería» y su oposición a Bruselas sería menos «espectacular», acercándose a líneas como las de la primera ministra italiana Giorgia Meloni.
András Biro-Nagy, director de Policy Solutions, señala que una derrota de Orbán podría afectar «al movimiento soberanista-nacionalista a nivel mundial», del cual es considerado una fuente de inspiración. Internamente, analistas prevén que una victoria de Orbán mantendría las tensiones con la UE y podría intensificar medidas contra la oposición, mientras que una victoria de Magyar dependería de su margen para implementar reformas exigidas por Bruselas.
