La actriz australiana, conocida por ‘La Casa del Dragón’, relata en una entrevista la ansiedad profesional que vivió tras un período sin trabajo y su decisión de unirse al universo de superhéroes.
Milly Alcock (Sídney, 25 años) se dio a conocer internacionalmente a los 22 años interpretando a la joven Rhaenyra Targaryen en la serie La casa del dragón de HBO. Previamente, ya había captado la atención en su país natal con la serie Upright. Sin embargo, tras protagonizar junto a Julianne Moore la serie Sirens para Netflix, la actriz experimentó un silencio profesional de un año.
En una entrevista con Vanity Fair, publicada el 31 de marzo, Alcock confesó: «Me daba muchísimo miedo que mi vida se hubiera acabado a los 22 años». Este período, que ella denomina «ansiedad profesional», la llevó a replantearse su decisión previa de no volver a trabajar en una franquicia audiovisual, promesa que se hizo tras finalizar su participación en La casa del dragón.
Fue en ese contexto que aceptó el papel de Supergirl para la próxima película del personaje. «Me obligué a hacerlo», reconoció la actriz. En la entrevista, Alcock se mostró consciente de las críticas que existen hacia el género de superhéroes, mencionando las opiniones de directores como Martin Scorsese y Ridley Scott. Sobre esto, reflexionó: «No todas las películas son para todos. La belleza del arte reside en que uno puede ser selectivo con sus gustos».
El personaje de Supergirl, creado en los años ochenta, ha tenido una historia compleja en el cine. En la nueva película, bajo la dirección de Craig Gillespie (Yo, Tonya, Cruella), Kara Zor-El llega a la Tierra en busca del Omegaedro. Alcock ya hizo un cameo en Superman (2025) de James Gunn y, según el avance, su interpretación oscilará entre la adolescente rebelde y la superheroína que encuentra su propósito.
Ante las posibles críticas futuras, la actriz afirmó: «Solo puedo ser yo misma». La película Supergirl está programada para estrenarse en junio.
