Un alto mando naval reveló detalles sobre la iniciativa de desarrollar una nueva clase de buque, informalmente denominada ‘Clase Trump’, que busca modernizar capacidades ofensivas de superficie.
La era de los acorazados, grandes buques blindados característicos de conflictos del siglo XX, parecía concluida hace décadas. Sin embargo, una iniciativa presentada por la administración del presidente Donald Trump en diciembre de 2025 ha reavivado el debate sobre el futuro de este tipo de embarcaciones. El proyecto propone el desarrollo de un nuevo buque de guerra, referido informalmente como ‘Clase Trump’.
Según declaraciones del contralmirante Derek Trinque, director de guerra de superficie del Estado Mayor de la Armada, la noticia tomó por sorpresa incluso a sectores internos de la fuerza. «No esperaba que me dijeran que construyera un acorazado cuando conseguí este trabajo», afirmó Trinque al sitio Defense One. No obstante, calificó la propuesta como «una gran oportunidad» para la institución.
El almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales, aclaró que el nuevo buque sería, en esencia, un destructor equipado con misiles guiados de última generación. Se prevé que cuente con sistemas de ataque rápido convencional, capacidad ofensiva y potencial para energía dirigida. Este navío estaría destinado a ser la pieza central de la denominada «Flota Dorada» (Golden Fleet), que integraría submarinos, destructores y portaaviones.
Durante la presentación del plan, el secretario de la Marina, John Phelan, anunció que el primer buque de esta clase se llamaría USS Defiant y se estima que entraría en servicio hacia 2030. Phelan destacó que la Armada «necesita con urgencia» esta nueva capacidad y afirmó que el USS Defiant aspira a ser «el buque de guerra más grande, más letal, más versátil y de mejor aspecto» en los océanos del mundo.
La propuesta genera análisis sobre su viabilidad estratégica y económica, considerando que la potencia naval actual de Estados Unidos se basa principalmente en portaaviones nucleares, submarinos y destructores con sistemas tecnológicamente avanzados como el Aegis.
