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domingo, 18 enero, 2026

Daniel Casablanca, de Los Macocos, entre la tragedia, la comedia y la estupidez: «Hacemos teatro con una irreverencia que sigue siendo vanguardista

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Tenía 20 años y cursaba segundo año de la Escuela Nacional de Arte Dramático, aferrado a la convicción y la felicidad de estudiar teatro. Fue entonces cuando Daniel Casablanca -junto a su amigo y compañero Martín Salazar- fundó Los Macocos. Hubo en ese comienzo, en 1985, un tercer integrante luego fallecido.

Ese fue el inicio de una historia que recientemente cumplió 40 años y no se detiene. Y que celebran con su último espectáculo: Chau, Macoco, que actualmente se presenta en el teatro Tronador, de Mar del Plata.

Daniel Casablanca que presenta en Mar del Plata la obra «Chau Macoco».Foto Diego Izquierdo

La conformación definitiva de Los Macocos se completó poco después del ’85, y llega hasta nuestros días: Casablanca, Salazar, Gabriel Wolf y Martín Xicarts. En el 2008 falleció el director, Javier Rama, que también integró la banda.

Daniel es un “macoco”. Ese nombre -del que ya no quieren dar explicaciones, cansados de que les pregunten siempre por qué se llaman así-, que eligieron para el grupo teatral que celebra un nuevo aniversario, lo define. Pero cada macoco construyó una vida profesional paralela. Daniel fue y es muy diverso en ese universo alternativo al macocal.

Hasta el año pasado protagonizó Argentina al diván, junto a Diego Reinhold, una desopilante comedia que recorre la historia de nuestro país; continuó y continuará con las funciones de Amadeo, un espectáculo atravesado por La flauta mágica de Mozart, con actores y títeres; dirigió Sueño de dos, con Ingrid Pellicori y Manuel Callau, e hizo y seguirá haciendo su unipersonal Discepolín, fanático arlequín.

Además, continúa con su escuela de teatro y en septiembre va a estrenar Santos Vega en el teatro Cervantes, que estará bajo su dirección. Cuenta en su haber, entre tanta trayectoria, haber sido reemplazante oficial de Les Luthiers. Y una de las voces de la famosa publicidad de Telecom de los ’90, de “la llama que llama”, que pronto volverá como contenido de Flow, con las cuatro voces originales.

-¿Es una constante en tu carrera hacer tantos trabajos al mismo tiempo?

-Sí. El momento en el que no lo fue, fueron los 9 años en los que hice Toc toc, que fueron muy desgastantes, porque íbamos de miércoles a domingos, y hacíamos dos funciones diarias. No te da la voz, no te alcanza el cuerpo con ese ritmo… Sí dirigí Forever Young en ese tiempo, pero no podía hacer mucho más.

El éxito de «Toc toc»

En el 2011 se estrenó Toc toc. Con otros actores, la obra sigue en cartel. Casablanca integró el elenco original y fue parte de ese fenómeno teatral por mucho tiempo; período que considera un paréntesis. “Fue un desgaste físico enorme y un aprendizaje de profesionalización muy fuerte. Había una exigencia de un público que iba sediento a ver eso”, repasa el actor.

Daniel Casablanca en la época del estreno de «Toc Toc», junto a Mauricio Dayub y Lia Jelin.

“Estaba todo vendido con mucha anticipación, estaba siempre lleno. Toc toc fue mi único espectáculo comercial”, asegura a sus 60 años y con una trayectoria ininterrumpida, reconocida y premiada. “Fue mi único espectáculo que iba cinco días en una sala comercial, en horario central”, explica.

“Mi carrera es otra”, afirma y aunque estuvo casi una década haciendo Toc toc, dice que ese no es su lugar habitual. Y tampoco estaba en sus planes estar tanto tiempo. “En ese momento le dije a (Sebastián) Blutrach -el productor-, que iba a estar dos meses nada más, porque tenía un estreno con Los Macocos”, recuerda. “Y como seguí con la obra, mi lugar en Los Macocos lo ocupó Dan Breitman”, relata.

-¿Te perdonaron Los Macocos esa “traición”?

-Sí, me perdonaron. A esa altura del grupo, nos dábamos esos permisos. Ya había muerto el director, Javier Rama, y Marcelo (Xicarts) se había distanciado. Así que en ese momento éramos tres. Ya nos había pasado de todo. Hoy cumpliendo 40 años, Chau, Macoco es el segundo espectáculo en el que estamos de vuelta los cuatro. El anterior fue Maten a Hamlet.

Poca presencia en TV

Si bien hizo televisión, no es un lugar cómodo para él. Rescata Changüí -2003 y 2004- que creó junto a Claudio Morgado y Matías Cutro, y que se emitió en Canal 7 y en Canal Ciudad. “Era una tele boutique, una tele que me gustaba y que me hubiera gustado hacer con Los Macocos. Pero aunque lo intentamos varias veces e hicimos pilotos, no se dio”, lamenta.

Daniel Casablanca presenta en Mar del Plata «Chau Macoco». Foto Diego Izquierdo

«Creo que cometimos un error, que fue pensar más en sketches grabados y nos hubiera ido mejor en el vivo, porque tenemos mucho entrenamiento en el varieté y la improvisación”, reflexiona. Por otro lado, explica su poca presencia en la pantalla chica. “Cuando uno tiene tanta trayectoria teatral y se dedica a la docencia, si te llaman para dos capítulos de una serie, no se puede dejar todo para hacerlos”, agrega.

-Pero, ¿vos estás cómodo en el lugar que ocupás?

-Por supuesto. Soy feliz. Y esto de hacer muchas cosas a la vez me da tranquilidad. Así no me obsesiono pensando en una sola cosa. ¡Y para mi dispersión es buenísimo! Estar con un proyecto solo me produce mucha presión y muchos nervios.

Chau Macoco parece una despedida, ¿lo es?

-No, no es una despedida. Pero haber hecho Maten a Hamlet, los cuatro juntos, durante cinco años, ya fue un milagro. Ahora hacemos Chau, Macoco. Y pensar en hacer un nuevo espectáculo dentro de cinco años… No es una despedida, pero… Si viene un nuevo espectáculo, bienvenido. Chau, Macoco significa que las viudas de Los Macocos aparecen con las urnas para cumplir el último pedido de sus maridos: que les que tiren sus cenizas en un teatro. Nosotros coqueteamos con que es nuestro último espectáculo, pero no es más que un juego.

Después de hacer funciones en el teatro San Martín y en el Cine Teatro El Plata, Daniel, Martín, Gabriel y Marcelo asumen los personajes de sus viudas para despedirse a sí mismos, en Mar del Plata. Y repasar sus propias historias. Ahora en la Feliz, asumen el desafío de convocar al público del verano, para luego retomar las presentaciones en Buenos Aires, en el teatro Regio.

“Tuvimos muy pocas interrupciones”, dice, en relación a la continuidad del grupo. “Fue muy poco lo que paramos”, agrega y lo tienta la idea de sumar a los 40 años, los cinco que compartió con Martín Salazar en el secundario, en el Nicolás Avellaneda, “cuando paveábamos todo el día”.

“Era el Proceso y la posibilidad de pensar una actividad artística grupal no era posible”, recuerda y cuenta que entonces él estudiaba piano y Martín, guitarra en la escuela de Donvi Vitale, en el CECI (Centro de Cultura Independiente); Lito Vitale era el sonidista de las muestras. Su padre, Donvi, fue mi primer gran maestro. No me dediqué a la música, pero amo la música y hago música en los espectáculos”, afirma.

“Las viudas están hartas de Los Macocos”, dice Daniel. Y sobre eso se construye Chau, Macoco. La unión de las cuatro para despedir a sus maridos, da pie a otros números, como el del bichito del teatro que los va picando uno a uno, o la hilarante clase de teatro en la que uno de los alumnos se llama “media beca”. “Están aliviadas por la muerte de sus maridos y a través de ellas, que no pertenecen al mundo del teatro, el público conoce la trastienda de Los Macocos”, cuenta.

Los Macocos. Foto de prensa gentileza Carlos Furman

-Tu mujer en la vida real, Guadalupe Bervih, sí pertenece al teatro.

-En este momento, de todas las mujeres de Los Macocos, es la única. Con ella y con Andrés Sahade tenemos una sociedad, que llamamos Compañía Mutua. Los tres vamos a estar en la dirección de Santos Vega.

Hace 18 años que está en pareja con Guadalupe y tienen una hija en común, de 10 años, que anda siempre entre bambalinas “y es muy graciosa”. De su matrimonio anterior, Daniel tiene dos hijas más grandes. Una es historiadora -”como el abuelo, al que no conoció”- y la otra, guardaparque. “La más chica tenía que ir a Los Alerces, a hacer el voluntariado, pero con lo que está pasando, se suspendió”.

“Mi papá era profesor de Historia del Teatro en la Escuela de Arte Dramático. Se jubiló antes de que yo entrara. Escribió teatro, pero de forma totalmente amateur”, dice acerca de Fito Casablanca, que era abogado; muchos teatros que eran cerrados por cuestiones políticas, volvían a abrir gracias a su gestión.

“Aunque no ganaba un mango haciendo eso… También fue boletero, actor… Ganó un premio de teatro inédito, con su obra El regreso, en el 74. El premio era una plata, con la que me compró un metegol; la obra se iba a estrenar, pero no se estrenó, porque vino el Golpe”, recuerda.

“Papá era muy amigo de Juan Carlos Gené, Carlos Carella, Héctor Alterio, Luis Politti y Alejandra Boero, de todos los teatreros”, repasa. Adolfo “Fito” Casablanca escribió una historia del teatro argentino en la que se inspiró La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi, espectáculo que Los Macocos estrenaron un año después de su muerte.

Un día, hace ya muchos años, Daniel le contó a su mamá que con Los Macocos iban a estrenar Androcles y el león. Sorprendida, la madre -que era ama de casa y participaba de las tertulias teatrales que su marido armaba en su casa, entre cafés y tabaco- le contó la anécdota que nunca le había relatado.

“Mi papá era boletero y mi mamá fue a ver Andrócles y el león. Cuando fue a sacar la entrada, lo conoció”, cuenta Daniel, que sin saberlo estrenó la obra por la que sus padres se enamoraron. “Mi casa, durante el Proceso, se convirtió en un lugar de amigos peronistas, comunistas. Mi hermana, ocho años más grande que yo, también participaba. Y mi papá se quedaba más tranquilo de que se juntaran en mi casa”, relata.

-¿Vos fuiste militante político?

-No. Pero hoy por hoy hago un teatro ideológico. ¿Cuál es la ideología de hoy? Pienso que la del Papa, horizontal, la de distribuir para todos. Soy artista y la mirada es esa: cariñosa, colectivista.

Nuevos proyectos

Los caminos de Daniel se bifurcan. ¿Hay más cosas? “¡Miles!”, dice. Como el unipersonal que estrenará en marzo, Mi mejor actuación, de Gabriela Biebel. “Vos hacés 10 funciones de Toc toc seguidas y te querés morir. Hacés 10 funciones de espectáculos distintos y estás perfecto. Se cansa el cuerpo, no se cansa la mente”, explica.

Los Macocos y su última obra «Chau, Macoco», a 40 años de sus inicios. Foto de prensa

Con ese humor irreverente y crítico, atravesado por la ingenuidad y la reflexión, Los Macocos construyeron y sostuvieron una estética propia a lo largo de cuatro décadas. Cosecharon un público numeroso y se ganaron un lugar en la historia del teatro argentino. “Nos estudian en las facultades por las obras y la ideología de trabajo. También nos estudian en el extranjero”, dice con orgullo.

Desde sus comienzos, tuvieron sus propios lemas, que aparecen citados en Chau, Macoco. “Los Macocos tienen tres carátulas: la tragedia, la comedia y la estupidez”. “Los Macocos solo tienen la fotito del libro de Stanislavski”. Este último espectáculo, que juega con lo autobiográfico, rompe con la cuarta pared y apela al humor negro.

Si bien lleva varias funciones realizadas, para Daniel “recién empieza” y le queda mucho recorrido. “Los chicos jóvenes se divierten mucho y eso nos hace pensar que no es solamente un espectáculo melancólico para el que conoce a Los Macocos, sino que estamos llegando a un público que nos ve por primera vez. Hacemos teatro con una irreverencia que sigue siendo vanguardista y uno no puede creer que eso suceda después de 40 años”, reflexiona.

Todo empezó en el aula de un colegio; el primer espectáculo fue Macocos, en el ’85. Ocuparon un lugar destacado en el under teatral en los años ’80 y ’90, y transitaron diversos escenarios. Ahora, de la mano de la directora Mariana Chaud hacen Chau, Macoco, que como ellos mismos definen es un “viudrama”.

Lejos del drama, Chau, Macoco invita a la risa, con la vitalidad propia de esta banda que hace temporada en Mar del Plata, para hablar de ellos mismos, del teatro y de lo que fue y de lo que podría haber sido. “Es hermoso trabajar con mis amigos-hermanos”, declara Casablanca, quien junto a sus compañeros se anima a imaginar qué hubiera sido de ellos si no los hubiera picado el bichito del teatro. Pero por suerte, les picó.

Los Macocos en vivo: Casablanca, Martín Salazar, Gabriel Wolf y Martín Xicarts. Foto: Carlos Furman

La banda de teatro Los Macocos estrenó más de 20 espectáculos en diferentes teatros. Obras como La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi se estudian en universidades del país y del mundo. Su anterior espectáculo fue Maten a Hamlet y en el 2025 estrenaron Chau, Macoco. En el marco del 40° aniversario, el año pasado hicieron una muestra en el Centro Cultural Rojas, y la intención es volver a presentar el material de esa muestra, que también pudo verse en el teatro San Martín. Además, se publicó el cuarto libro sobre Los Macocos, una historia de la banda escrita en esta oportunidad por Laura Cilento.

INFO

Chau, Macoco se presenta los viernes y sábados a las 23:15 en el teatro Tronador (Santiago del Estero 1746, Mar del Plata). Desde el fallecimiento de Javier Rama, Los Macocos convocan a directores invitados. En esta oportunidad, a Mariana Chaud.

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