Milei, Trump y los grandes empresarios quieren avanzar con la reforma y nada bueno puede venir de ellos para los trabajadores y el pueblo. Te la venden como “modernizar”, “flexibilizar”, “adaptar al siglo XXI”… pero cada una de esas palabras esconde lo mismo de siempre: peores condiciones, más horas, menos derechos y más control sobre tu vida. En criollo: te quieren más explotado y más disciplinado.
Te cuento por qué si no tenés un trabajo registrado la reforma no te va a beneficiar, cómo quieren precarizar aún más a los trabajadores con derechos, por qué repiten recetas que fracasaron en los ’90 y en la Ley Bases, y qué tenemos que hacer para frenar este ataque de conjunto.
El primer capítulo va a lo que ellos llaman “modernización laboral”.
Spoiler: no tiene nada de moderna. Es simplemente una forma elegante de decirte que quieren que labures más por menos.
La segunda entrega del diccionario criollo de la reforma laboral y el trabajo sin derechos: una de las mayores ventas de humo de sus promotores es que si sos monotributista te vas a beneficiar. Nunca pasó.
En momentos donde tenemos que enfrentar despidos por nuevos cierres de fábricas como Whirlpool o Essen como consecuencia de la política del gobierno de Milei, más que nunca tenemos que estar unidos, ocupados, desocupados e informales.
Nuestras propuestas de reducir la jornada laboral a 6 horas repartiendo esas horas liberadas, junto con un plan de obras públicas, son fundamentales para poner sobre la mesa cómo crear trabajo con derechos.
